El autor del crimen de Villamayor, culpable de asesinato con alevosía

Jurado popular. La sentencia definitiva la dictaminará el tribunal, aunque las penas que piden las partes, acusación, defensa y Ministerio Fiscal, oscilan entre los cuatro y los quince años de prisión
m. s. / e. g.

El jurado popular lo ha tenido claro, el joven que mató a María San Cipriano ha sido declarado de asesinato con alevosía por la unanimidad de sus ocho componentes. A pesar de que existen dos atenuantes, el de arrebato y el de arrepentimiento del acusado, V. M. G. P. podría pasar entre rejas entre siete y trece años para el Ministerio Fiscal, en torno a los quince años según la acusación particular y la pena mínima para este tipo de delitos, tres años y nueve meses para la defensa. En las conclusiones del jurado popular, varios fueron los puntos en los que se llegó a unanimidad, como fue el hecho de que en el momento en el que el acusado le propinó las puñaladas, con intención de matarla, la víctima estaba totalmente indefensa, ya que se produjeron ya en el suelo y sin que María tuviera posibilidad de defenderse. Del mismo modo, según el veredicto, no queda probado que la disfunción cerebral que el acusado sufre, según el informe forense, no le impidiera cometer los hechos que finalmente, y con trágico desenlace, llevó a cabo.

Los sucesos se remontan al 7 de agosto de 2008, cuando V. M. G. P., de 19 años, asestó a su novia María San Cipriano hasta siete puñaladas –según la descripción de los forenses encargados de realizar la autopsia– en las inmediaciones de la depuradora del término municipal de Villamayor. El joven llamó de inmediato a la Policía Nacional, una conversación que fue reproducida en la segunda sesión del juicio. “No la he pegado, la he matado”, relataba V. M. G. P. Su voz era nerviosa, entrecortada y con momentos de derrumbamiento. Cuando la Policía preguntó al acusado qué había ocurrido contestó que había quedado con su novia como otros días, “teníamos problemas, la pillé en mentiras, llamadas con otros tíos en el móvil, me puse nervioso y es que no sé... lo siento”, recordaron en el juicio. La Policía llegó tarde por ser un lugar de difícil acceso. V. M. G. P. también confesó que la agresión a su novia fue cometida con un cuchillo “que siempre está en el coche”. Uno de los efectivos que participó en la localización de la escena del suceso declaró que lo único que comentó el imputado fue que “no sabía lo que había hecho y que pedía perdón”. Durante las sesiones de este juicio también han comparecido como testigos familiares y amigos tanto de la víctima como del acusado.

Una amiga de María SanCipriano calificó al joven de “muy posesivo y celoso” ya que no la dejaba maquillarse, ni salir de fiesta. Asimismo, confirmó que tras dejar la relación con V. M. G. P. , la víctima “no iba a volver con él”.

Por su parte, el hermano del acusado mantuvo que “no es agresivo, ni violento” y cuando recibió la llamada del acusado estaba muy nervioso, inquieto y llorando, “me decía que no sabía lo que había pasado, estaba muy mal, arrepentido”. A los testimonios se unió el del padre de la víctima, que tuvo que ser desalojado de la sala al dar un golpe a un banco al susurrar “el perdón me lo tiene que pedir a mí”, cuando uno de los agentes testificó que el acusado les pidió disculpas.

La sentencia definitiva del caso tras las penas solicitadas por acusación (quince años), Fiscalía, (entre siete y trece años), y la defensa, (tres años y nueve mese), finalmente será dictaminada por el Alto Tribunal y se hará pública en los próximos días.