El autor de la puñalada en Anaya: “No quise atentar contra nadie”

Audiencia Provincial. El acusado reconoce que sacó una navaja de doce centímetros de hoja con la que hirió a la víctima y después le auxilió. Conclusión. La Fiscalía mantiene los seis años de cárcel
E.G.

El acusado de asestar una puñalada en el cuello a un hombre en la plaza de Anaya reconoció los hechos que se le imputan aunque reiteró que nunca quiso atentar contra la vida de la víctima.

Durante su comparecencia en la sala de vistas de la Audiencia provincial, el imputado, R. F. V., confesó que sobre las 17.30 horas de la tarde del 23 de junio del pasado año, llegó a la plaza de Anaya, donde se encontraba la víctima, M. S. B., junto a otras personas. El acusado, según su versión de los hechos, se dirigió hacia la víctima para pedirle un cigarro, iniciándose entre ellos una discusión, sin que precisara el motivo de la misma.

A la pregunta del Ministerio Fiscal acerca de la posibilidad de que el origen de la disputa fuera la exigencia por parte del acusado de que le diera un móvil y dinero, R. F. V., lo negó asegurando que en ese momento disponía de un teléfono nuevo y de efectivo. Durante la discusión, el acusado observó que la víctima se metió la mano en el bolsillo, por lo que “en un acto reflejo, cogí la navaja” y la esgrimió hacia el herido, alcanzándole en el cuello. El navajazo, según su versión, lo lanzó “sin mirar a la víctima” y reiteró que nunca “he querido atentar contra su vida”.

Tras comprobar que el herido comenzaba a sangrar “le puse el cinturón y una camiseta que llevaba en la mano” pero, al percatarse de la presencia policial “salí huyendo”, reconoció. Por último, señaló que ese día había tomado pastillas.

La víctima, de 46 años y con iniciales M. S. B., señaló que el agresor y él se conocían de vista. Aseguró que el acusado “me sacó del grupo en el que estaba, acto seguido sacó la navaja y me apuñaló en el cuello”. Negó, en cambio que hubieran tenido alguna disputa.

Reconoció también que el acusado trató de ayudarle al tiempo que exclamaba “qué he hecho, qué he hecho y se puso a llorar”.

Según el testimonio de la víctima, R. F. V., “iba mal porque no se le entendía lo que hablaba. Era habitual que estuviera en ese estado”.

Los testimonios de los testigos ratificaron las anteriores versiones, al igual que la de los agentes de la Policía Nacional, quienes precisaron que encontraron el arma, una navaja tipo mariposa de doce centímetros de hoja debajo del banco donde permanecía la víctima.

Respecto a la herida sufrida en el cuello, lineal de dos centímetros, la forense detalló que la puñalada seccionó la vena yugular externa, afectando también al músculo esternocleidomastoideo, aunque indicó que por esta herida, la víctima no hubiera fallecido porque dañó una vena superficial, que coagula y se tapona”.

En las conclusiones, el Ministerio Público mantuvo la solicitud de seis años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa al considerar que los hechos han quedado acreditados con las declaraciones de los testigos, además de una multa de 2.900 euros. Mientras, la acusación se adhirió a la pena de la Fiscalía, tanto en los años como en la multa y la defensa solicitó que el acusado sea procesado por un delito de lesiones, por lo que solicita una pena de dos años de cárcel y la responsabilidad civil impuesta por el resto de las partes.