El antiguo reloj de la Catedral vuelve a ver la luz después de décadas guardado en los sótanos del templo

(Foto:F.Rivas)

Ha sido testigo del paso del tiempo durante generaciones en la ciudad de Salamanca

El antiguo reloj de la Catedral Nueva de Salamanca, que marcó las horas en la ciudad desde el siglo XVI hasta que fue cambiado por uno ya electrificado en el pasado siglo XX, ha regresado al lugar para el que se concibió y desde el que fue testigo del paso de numerosas generaciones.

 

Con la rehabilitación de la Torre de las campanas y la ampliación de nuevas estancias en la exposición permanente ‘Ieronimus’, se ha adecuado la Sala del Reloj y se ha habilitado un espacio para que vuelva de los sótanos de la Cátedral y pueda contemplarse por los visitantes.

 

En la sala se podrá ver el mecanismo que le hizo funcionar durante siglos. No obstante, el reloj electrificado es el que seguirá marcando las horas para los ciudadanos que pasen por las inmediaciones del conjunto catedralicio.

 

Otra de las “interioridades” de este espacio de culto, hasta ahora ajeno al devenir diario de turistas, es la apertura de la Sala del Cuerpo de Campanas, donde se puede ver la ciudad desde su punto más alto y ver a apenas centímetros las campanas que marcan las horas.

 

En este espacio, los visitantes tienen al alcance de su vista el mecanismo automatizado que suplió al tradicional repique de campanas que se hacía a mano. Además, pueden ver las inscripciones que en siglos y décadas pasadas hicieron los mariquelos cuando subían a lo alto del templo, o los pocos salmantinos que pudieron subir a veces por el pago de una cantidad económica a los responsables de los accesos y que dejaron su huella o el recordatorio de amores pasados.

 

Esta restauración de la Torre de las Campanas es “la gran inversión en 2013 del Ayuntamiento de Salamanca, con un presupuesto de más de un millón de euros, y también la gran aportación al quinto Centenario de la Catedral Nueva”, recordó el alcalde la semana pasada durante la inauguración de estas nuevas zonas en ‘Ieronimus’, una exposición patrimonial y artística por la que han pasado ya más de un millón de personas desde que abriera sus puertas en 2002.

  

NUEVAS ESTANCIAS

 

La utilización de las últimas tecnologías, como los semáforos digitales, que regulan el tránsito en la subida y bajada, un audiovisual o las pantallas táctiles, son algunos de los aspectos destacados en la intervención en las dos nuevas estancias.

 

Las piezas de la maquinaria original del reloj de la torre y  un audiovisual, que permite adentrarse en el llamado ‘Tiempo de las Catedrales’, convierten la Sala del Reloj en un espacio “único”. 

 

Se trata de una estancia en la que, a través de su musealización, se ponen de manifiesto las huellas de los avatares que ha sufrido la torre: el incendio, la ampliación de la Torre, el terremoto de Lisboa y las medidas tomadas para que esta torre siguiera existiendo.

 

La Sala del Cuerpo de Campanas por otra parte, permite a los visitantes contemplar la ciudad desde su punto más alto, la torre de las campanas con sus 92 metros . -la segunda torre histórica más alta de España tras la Giralda- y hacerlo en las cuatro direcciones.

 

Asimismo, la cercanía ayuda a participar además en una “llamada de campanas”. Y obtener como regalo de la Catedral “un toque de campanas personalizado”, que se envía al correo electrónico a través de una pantalla táctil.

 

Esta estancia está situada en el interior del recrecido, realizado en el siglo XVIII, que está formado por el cuerpo de arcos que albergan las campanas, el ochavo, cúpula, linterna, cupulín, pináculo, cruz y veleta.

 

La colección de campanas de la Catedral está formada por un conjunto de nueve piezas, situadas en los arcos de la estancia, más la campana mayor situada en el balcón del ochavo.

 

Las paredes de la sala están repletas de inscripciones que hacen referencia a advocaciones y peregrinaciones, que han sido conservadas como homenaje a quienes, en tiempos pasados, dejaron sobre los lienzos señal de su presencia.

 

RESTAURACIÓN TORRE

  

La restauración en el exterior de la Torre ha permitido, además, mejorar el zócalo, el cuerpo de campanas, la bóveda alta, la linterna, el cupulín y la veleta. La intervención precisó del montaje de un andamio cuya altura alcanzó 92 metros, equivalentes a un edificio de 30 plantas.

 

La escalera redonda de piedra y la rectangular de madera han sido también objeto de la restauración. En la Sala del Reloj, situada en el más alto de los niveles medievales de la torre, se ha restaurado el suelo con un forjado horizontal de vigas de madera con plano horizontal de tablero y acabado con pavimento de tarima de madera.