El alcalde reclama un giro en las políticas de financiación local

Ahorro. El regidor aboga por que se mantenga la línea de control del gasto corriente iniciada meses atrás. Presupuesto 2011. Equilibrio de ingresos y gastos en el ejercicio por 1.436.000 euros
MIGUEL CORRAL
Después de atravesar uno de los periodos más críticos, en cuanto a la financiación del Ayuntamiento se refiere, el alcalde de Vitigudino, Julio Santiago, no rehuye la responsabilidad que en este sentido tienen las corporaciones locales, en ocasiones bajo la inercia de un optimismo desmesurado en el gasto corriente y que a la postre ha derivado en un serio problema de liquidez en muchos ayuntamientos.

El Ayuntamiento de Vitigudino es uno más de los que se suman a la larga lista de entidades locales con graves problemas de financiación. A lo largo del último año sus responsables se han visto obligados a realizar, si no un plan de saneamiento como fue aprobado por el pleno, sí a seguir una serie de pautas de ahorro que han permitido afrontar los últimos meses de 2010 con una mayor tranquilidad.

Consciente de que aún falta mucho camino por recorrer en este sentido, el regidor vitigudinense aboga “por seguir en las próximas legislaturas” el camino del ahorro en gasto corriente, pero al mismo tiempo, reflexiona sobre el problema para concluir que los ayuntamientos, con cierta dimensión, no pueden afrontar, con los actuales recursos económicos de que disponen, los servicios que demandan los ciudadanos.

En este sentido y a unos días del debate para la aprobación del presupuesto municipal 2011, Santiago recuerda que la aplicación de “medidas de ahorro que llevamos ejerciendo desde hace tiempo, con una rebaja importante de los gastos corrientes, hay que seguir manteniéndolas”, actitud que considera debe ir acompañada de una nueva política de financiación por parte del resto de las administraciones.

Es por ello que, el regidor vitigudinense reclama para el futuro, tanto al Gobierno como a la Junta de Castilla y León, “que asuman una política de financiación local acorde a las necesidades de los ayuntamientos, cada día con nuevas competencias que requieren, en muchos casos, un esfuerzo económico inasumible para las entidades locales”.

Reorganización territorial
A partir de aquí, se abre el debate sobre la necesidad de acometer una reorganización del territorio, un problema del que los dos partidos políticos mayoritarios en las Cortes regionales son conscientes desde hace años. La dificultad de aplicar un plan de reorganización territorial, por el descontento que generaría en una parte de los ayuntamientos, está motivando que este debate sea pospuesto, una legislatura tras otra, por quien tiene la responsabilidad de Gobierno, que rehúye el ponerle el cascabel al gato aún a sabiendas de que se trata de una actuación ineludible.

Aunque no será el remedio para curar todos los males que aquejan a los ayuntamientos castellanos y leoneses, sin duda, sería una ayuda incuestionable para salvar a muchos de la debacle económica; pero además, una medida así, redundaría en una mejora sustancial del rendimiento de los recursos económicos disponibles. A pesar de que todo esto se plantea con lamentos durante el periodo legislativo, se olvida a medida que nos acercamos a unos comicios electorales.