El acusado niega que multara y explotara a mujeres prostitutas

Juicio. Asegura que sólo las cobraba un porcentaje por las consumiciones y el alquiler de las habitaciones y refuta que se encargara de traerlas del extranjero y les falseara el pasaporte para regularizarlas
E.G.

El principal acusado de los delitos de prostitución, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, falsedad de documento oficial y quebrantamiento de condena negó ayer haber multado y explotado a mujeres extranjeras, en situación irregular, que ejercían la prostitución en sus clubes.

El acusado A. L. A., aseguró que las mujeres “venían a mi club, yo no me encargaba de ir a buscarlas”. Sólo reconoció que las cobraba el porcentaje de las copas que se tomaban con los clientes pero negó que las multara por un bajo rendimiento en su trabajo. Además, aseguró que las mujeres no tenían relaciones sexuales en sus locales y “si las tenían yo no lo sé”.

Respecto al dinero que recibía por tener alquiladas las habitaciones de varios inmuebles de su propiedad, indicó que las cobraba 8 euros al día, pero que no las controlaba los horarios de entrada y salida. Además, también respondió con un no rotundo a la pregunta del Ministerio Público respecto a si les proporcionaba a las mujeres sellos falsos para ponerlos en el pasaporte y así permanecer en España de manera legal.

Cuando la Fiscalía le preguntó por un viaje que realizó junto a su hijo I. A. P. –otro de los imputados– al aeropuerto de Barajas para recoger a dos mujeres brasileñas, que posteriormente desplazaron hasta el club Edén –propiedad de la pareja del acusado y también imputada, que tenía alquilado a J. M. L. P., otro de los encausados– señaló que lo hizo en esa ocasión y fue para hacerle un favor a un amigo, pero aseguró que las chicas continuaron su viaje a Portugal. Por último, respecto a uno de los clubes del imputado, el Startus, que se encontraba cerrado por orden judicial, aseguró que ese local, desde su precinto no ha sido utilizado, extremo negado por los agente que declararon, quienes señalaron que en las habitaciones encontraron evidencias de que se estaban utilizando.

Entre los imputados se encuentra la pareja del principal acusado, A. M. A. A., quien ratificó la versión de su compañero asegurando que lo único que les cobraban era “un tanto por ciento de las comisiones de las copas”. Señaló que las mujeres “eran libres para hacer lo que quisieran”.

El hijo del acusado I. A. P., aseguró que estaba al margen de los negocios de su padre y el último imputado, J. M. L. P., que tiene alquilado uno de los locales de A. M. A. A., aseguró que desconocía cómo llegaban las mujeres a su club, si estaban en situación irregular o no y si mantenían relaciones sexuales. “Las chicas entraban y salían cuando querían”, puntualizó.

Estaba previsto que declararan ayer dos testigos protegidos, un hombre y una mujer, empleados de A. L. A., que denunciaron los hechos pero no comparecieron “por miedo a represalias”. En la causa, cuyo juicio continúa mañana, estaban imputadas otras dos personas más que no han sido localizadas.