El acusado del atropello mortal asegura que no vio a la víctima

 
E. GÓMEZ
Me lo llevé por delante porque no lo vi. Sólo sentí un golpe pero no sabía si me arrojaron algo o se me echó algo encima”, señaló entre lágrimas S. M. D., de 23 años acusado de arrollar mortalmente la madrugada del 24 de enero de 2009 a Sergio N. S. J.

Durante su comparecencia en el juicio que se sigue en la Audiencia provincial y que se prolongará durante esta semana, el imputado declaró en su relato de los hechos que la noche del atropello había salido junto con unos amigos de fiesta. En torno a las 2.30-3.00 horas recibió la llamada de su pareja. “Me llamó asustada y me dijo que le habían tirado las copas por encima y si podía ir a recogerla”. Acto seguido cogió el coche y fue al local de la Gran Vía donde se encontraba su pareja.

Según su versión, cuando entró “tranquilo” en el local, “no sabía lo que estaba pasando”. Observó a su novia con la cabeza mojada y los “agresores echándose encima, por lo que me puse en medio”. Salió a la calle con su novia ya que “no quería problemas”, seguidos, según su versión, de los jóvenes que agredieron a su pareja.

En la calle “no he discutido con nadie”, sólo uno de los jóvenes le advirtió: “Ése es tu coche, te vas a enterar”. “Yo me limité a salir corriendo”, pero “vinieron detrás, me dieron un golpe, caí al suelo y se rompió el móvil”.

Reconoció que pasó hasta en tres ocasiones por delante del grupo de la víctima pero con el único propósito de “recoger” a su novia. Argumentó que si hubiera querido atropellar a sus agresores, que se encontraban en medio de la calzada increpándole, los hubiera arrollado la primera vez que pasó por el lugar.
“Me dirigí hacia la puerta del bar, paré pero dieron golpes al coche diciendo te vamos a matar. Tuve que salir hacia adelante y dar la vuelta dando un trompo”. La segunda vez que pasó con el vehículo por las inmediaciones “estaban todos en medio de la calzada, los tuve que esquivar. Uno de ellos le dio una patada al coche rompiendo el espejo retrovisor. Miré pero no vi a mi novia. Entonces di la vuelta en la rotonda”.

Entre lágrimas, que le llevaron a parar su testimonio, relató que en la tercera ocasión que acudió al lugar de los hechos, los jóvenes, entre ellos la víctima, “salieron de entre los coches e irrumpieron en la calzada. Yo no los vi, fue todo de golpe”.

Respecto al atropello recordó que notó “un golpe. Pensé que me habían tirado un contenedor o que se me metió algo en medio”. Momento que se marchó a su casa en Santa Marta, pensando que “era la mejor opción”, ya que “temía que me siguieran agrediendo. Iban a por mí” y les contó lo sucedido a sus padres, a los que pidió que avisaran a la Policía.

Señaló que no los evadió como en las otras dos ocasiones, ni frenó porque “no pude. Fue todo de repente”. Respecto a la velocidad –los informes señalan 72 kilómetros por hora– indicó que no la miró, ya que “sólo quería buscar a mi novia, recogerla e irme. No quería problemas con nadie”.

El imputado, que dio negativo en las pruebas de alcoholemia –la víctima arrojó 1,75 gramos por litro en sangre– aseguró que no conocía a la víctima, ni a su grupo de amigos. “Yo no los conozco. Me pegaron sin saber por qué y me dijeron que me iban a matar”. Entre lágrimas concluyó su testimonio asegurando que “todo fue accidental, no lo pude evitar”.