El acusado de matar al taxista se enfrenta a un delito de asesinato

Auto. También se le imputan otros cinco delitos, mientras que su suegra está acusada de encubrimiento.
E. G.

El presunto autor del disparo que causó la muerte al taxista Ángel Sánchez en la madrugada del 27 de abril se enfrenta a seis delitos, entre ellos, será juzgado por un asesinato consumado por dolo eventual, según informaron fuentes cercanas a la investigación.

En el auto de incoación, el magistrado instructor imputa a J. M. G. B. un delito de asesinato consumado con dolo eventual por el disparo que causó la muerte del taxista; además de un delito de asesinato en grado de tentativa, ya que el destinatario del disparo era el cliente que viajaba en el asiento del copiloto; un delito de tenencia ilícita de armas; otro de falsedad documental por utilizar el carné de identidad de su hermano; un delito de usurpación de estado civil –por usar el DNI de su hermano– y un delito contra la seguridad vial, por circular con un vehículo sin haber obtenido el permiso de conducir, según las citadas fuentes.

Frente a los otros seis detenidos, tan sólo la suegra de J. M. G. B., cuya identidad responde a las iniciales M. J. H. I., está imputada por un delito de encubrimiento. Mientras, para el resto de los implicados, con iniciales C. R. G., R. G. A., F. G. I., C. B. A. y J. A. G. I., el magistrado ha decretado el sobreseimiento provisional y ha archivado la causa, según señalaron las citadas fuentes. Esta decisión del juez instructor de la causa podrá ser recurrida a la Audiencia Provincial por alguna de las partes.

Jurado profesional
Respecto a la posibilidad de que el detenido sea juzgado –como ocurrió con la vista oral contra el joven que mató en Villamayor a su novia, y se repetirá en los juicios previstos por el atropello mortal en la Gran Vía y el crimen del chatarrero– por un jurado popular, el magistrado tomó la decisión de que en esta ocasión, un jurado profesional sea el encargado de juzgar al presunto autor material de la muerte del taxista.

Por su parte, hace unos días el acusado J. M. G. B. fue trasladado al centro penitenciario de Dueñas, ubicado en la provincia de Palencia ante la posibilidad de represalias en la cárcel de Topas, donde ha permanecido desde el momento de la detención, el día 3 de noviembre.

El imputado fue detenido cuando se encontraba en un puesto ambulante, que regentaba con su madre –también fue arrestada– en Lalín (Pontevedra). Para el arresto, hasta el citado municipio se desplazaron diversas patrullas de la Policía Judicial de Salamanca, así como la Guardia Civil de Lalín. La intervención policial resultó complicada ya que al tratarse de un día de mercadillo se congregaron numerosas personas y además, el joven prestó mucha resistencia al percatarse de la presencia policial. Tras prestar declaración en el Juzgado de Guardia de Salamanca ingresó en la cárcel de Topas. En los días sucesivos, los agentes detuvieron a cinco personas más, acusadas de un delito de encubrimiento, pero todas ellas quedaron en libertad tras declarar. Ahora, hay dos imputados por la muerte del taxista.