El abastecimiento de agua no puede sufrir recortes

 
En tiempo de recortes hay que medir con mayor celo el destino de los presupuestos con los que cuentan las Administraciones y establecer como prioridad el mantenimiento de los servicios básicos de los ciudadanos. Con o sin ajustes, ya resultaba especialmente lamentable que todavía haya pueblos en Salamanca que necesiten abastecerse con camiones cisterna, ya sea por problemas en la potabilidad del agua o por la sequía. Pero en vez de realizar un esfuerzo mayor para agilizar las infraestructuras necesarias y superar, por fin, este mal ya endémico, la Junta de Castilla y León, y de su mano la Diputación de Salamanca, deciden reducir en un 40% el presupuesto de este capítulo, pasando de 1,5 millones de euros en 2009 a los 900.000 que se invertirán este año. Es verdad que las abundantes lluvias y la capacidad de los embalses reducirán los problemas de falta de agua, pero no aliviarán la situación de aquellos municipios que padecen desde hace años concentraciones de arsénico superiores a lo permitido. Hasta el propio diputado de Medio Ambiente reconoció ayer en el pleno provincial que “no nos gusta este acuerdo, pero lo firmamos porque es mejor tener esto que nada”, a lo que hay que responderle que no pierda un solo minuto para lograr que el convenio del próximo año sea satisfactorio para las necesidades de los pueblos salmantinos y que se sigan considerando una prioridad las infraestructuras para el abastecimiento de agua potable.