El ‘otro’ Lunes de Aguas

Restos de basura y dificultades para acceder a los lugares de disfrute de este dĂ­a, dos de los puntos negros de la jornada

La celebraciĂłn del Lunes de Aguas no se perdona ni en Salamanca capital ni en la provincia desde hace ya cientos de aĂąos, en un acto que lleva a salmantinos y forĂĄneos a distintos puntos para degustar del mejor hornazo y los productos tĂ­picos de la tierra en el campo.

Éste es, sin duda, el lado bueno de una celebración que no debe perderse y que paraliza ciudad y provincias para recordar la historia del ‘padre putas’ así como disfrutar de los amigos y de la familia; y si acompaña el tiempo, mejor que mejor. Así, La Aldehuela, el Puente Romano, el Zurguén, el parque de Valcuevo y cualquier localidad de toda la extensa Salamanca.

Pero como no es oro todo lo que reluce, el Lunes de Aguas también tiene una cara B, la mala, en lo que puede denominarse el ‘otro’ Lunes de Aguas. De este modo, restos de basura y dificultades para el acceso en coche a algunos recintos típicos durante este día son algunas de las quejas de los vecinos y de las deficiencias de un día festivo como éste.

El Puente Romano, como un vertedero
Uno de los puntos negros fue la zona del Puente Romano, que congregĂł a miles de jĂłvenes y estudiantes con algo mĂĄs que el tĂ­pico hornazo y que arrojĂł un paisaje bastante desolador a medida que el lugar se fue quedando vacĂ­o, dejando una imagen de vertedero con gran presencia de basura de todo tipo para un posterior limpiado de los servicios correspondientes, con el coste aĂąadido que supone para el Ayuntamiento.

Precisamente, este hecho obliga a un trabajo extra de estos servicios que durante toda la noche y la maĂąana han acudido a la zona para dejarla como antes de la celebraciĂłn del Lunes d Agua, en lo que supone un cambio total de cara.

Y el segundo punto negro es, entre otros, el mal acceso que hay para los vehículos en la zona trasera de La Aldehuela con un camino de tierra completamente bacheado, ira de las críticas de muchos salmantinos que tenían que pasar por allí con su coche para tratar de llegar a su lugar de destino. La ausencia de asfalto o grava y los continuos baches, en ocasiones agujeros, hace que llegar hasta la zona deseada “sea un suplicio”, según los afectados.