El 20-N… o el día de la marmota

Descorazonadora la oferta que los dos partidos salmantinos con representación parlamentaria han explicitado esta semana con la presentación de sus ‘listas’. PP y PSOE, por razones totalmente opuestas, han vuelto a jugar al inmovilismo, los unos porque cada vez están más convencidos de que será el partido el que barra el 20-N, y no las personas, y los otros porque están cómodamente asentados en la derrota desde hace lustros y no tienen ganas de pisar callos innecesariamente. Total, que esto ya parece el día de la marmota en versión campaña electoral.
Así las cosas, volvemos a ver las caras de los mismos Calderas, Robles, Muñoces, Lanzarotes, etc… que ya, por decirlo llanamente, no ‘apasionan’ a nadie. ¿Éste es todo el tirón electoral del que saben tirar para la batalla final ambas formaciones? Apaga y vámonos. ¡Cuántos salmantinos estarán de nuevo dentro de un mes ante la incógnita de si levantarse e ir a votar a los mismos de siempre o quedarse en casita a disfrutar del descanso dominical!

O mucho nos confundimos, o será una cuestión de pura suerte o casualidad que las próximas elecciones del 20-N no sean las del peor registro de participación en la provincia salmantina de los últimos años y aún así se repitan los resultados y el reparto de escaños ya de todos conocidos. El PP porque se da por seguro vencedor y ya tiene bien colocaditos en puestos de mayor alcance a Gonzalo Robles y Bermúdez de Castro, y no nos imaginamos a nadie corriendo a las urnas un domingo para asegurar el puesto de diputada a María Jesús Moro. El PSOE, porque la ciudadanía en general, excepción hecha del irreductible voto socialista cada vez más mermado, ‘le tiene ganas’ a ZP y los suyos, y el castigo está ya preparado desde hace meses. O sucede algo muy raro, raro… o esto son habas contadas, saldrán los de siempre, habrá empate a dos en una cámara y el 3-1 en la otra que tantas veces se ha repetido y que ya es considerado como ‘lo natural’.

Cuestión bien distinta es cómo han encajado las bases de ambos partidos la designación interna de los candidatos. Ahí la cosa ha estado mucho más revuelta y movidita, pero como siempre en los pequeños corrillos y sin armar alboroto, no sea que les señalen con el dedo. En el PP la cosa se ha quedado en una balsa porque el ex alcalde que siempre se quejó a Génova de que Robles y Bermúdez de Castro no pintaban nada en las listas salmantinas, ahora va de candidato al Senado y para qué dar guerra…, y la otra ‘nueva cara’ en la lista al Senado, la ex presidenta de la Diputación, también se merecía a juicio del aparato del partido su ‘descanso del guerrero’ por los servicios prestados.

En las filas socialistas las cosas se encuentran en el mismo punto que hace cuatro años. Entonces por hacerle la ‘puñeta’ a Melero, se aupó a Josefa Mena al Senado, y en esta ocasión la que opta al cargo, Elena Diego, puede encontrarse con la misma sorpresa pues en su pueblo, y no sólo allí, hay muchos que la tienen entre ceja y ceja, y en el partido hay al menos un 50 por ciento que no la quiere ver ni en pintura.

Con este cuadro, el ciudadano de a pie se encuentra con cada vez menos estímulos para posicionarse ese domingo electoral con ganas de meter una u otra papeleta en la urna. Claro ejemplo lo sucedido el pasado sábado en varios puntos de esta ciudad: por la mañana, más de 800 niños llenaban la Plaza Mayor con sus risas y gritos ensalzando el valor del deporte frente a tanta consola, tanta clase de música, y tanto parque con suelo de caucho no vaya a ser que nos rocemos las rodillas. Casi a la misma hora,1.200 acólitos irreductibles se ‘encerraban’ en el Palacio de Congresos para recibir a Mariano Rajoy y atenderle como se merece, que parece que va para Presidente. Y ya a media tarde, más de 2.000 ciudadanos anónimos salían a la calle para apoyar el movimiento ‘indignado’ y decirles a los políticos que nadie espera que sean ellos quienes arreglen esto, ni falta que hace.

Sólo por las cifras, y así, al bulto, cada cual que saque sus propias conclusiones…