EDITORIAL: Otro debate estéril ante una reforma necesaria

 
El Gobierno vuelve a sorprendernos una vez más lanzando al viento, como quien lanza pétalos o sombreros para ver si alguien los recoge a tiempo, un texto de reforma laboral del que todo el mundo habla pero nadie sabe muy bien de qué. Una reestructuración de este tipo no puede plantearse a la ligera y mucho menos con ambigüedades, contradicciones y posibilidades. Es verdad que los responsables ministeriales insisten en que se trata de un documento de trabajo, que nada está hecho, pero ahí radica principalmente el problema. No hay tiempo de elucubraciones, sino de soluciones. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la crisis no va a solucionarse con reformas laborales parciales, pero sí es cierto que ciertos ajustes del mercado de trabajo servirán en el futuro para crear empleo de forma más sencilla, que es de lo que se trata en un país asolado por el paro. En este sentido, determinados aspectos sugeridos en el documento propuesto de reforma laboral podrían ser ya un paso adelante, si no fuera porque ni sindicatos ni patronal están de acuerdo plenamente en las medidas propuestas. Las contrataciones a tiempo parcial para evitar mayores despidos, la flexibilización del mercado laboral, el incentivo de los contratos indefinidos y mejores condiciones para los jóvenes que buscan su primer empleo parecen mecanismos más que necesarios y urgentes para que, al menos, se logre y se ponga en marcha un primer paquete de medidas. Los debates estériles a estas alturas de crisis económica sólo contribuyen a empeorar el problema.