EDITORIAL: Más competitivos sin depender de la construcción

 
Bien estaría que el presidente del Gobierno no desvistiera un santo para vestir otro. O lo que es lo mismo, anunciar a bombo y platillo una serie de medidas anticrisis que producen entre los ciudadanos el efecto contrario al pretendido. El Consejo de Ministros dio luz verde ayer a la Ley de Economía Sostenible que pretende revitalizar la economía y sentar las bases para su modernización y, especialmente, para no volver a depender tanto de la construcción de nuevas viviendas, cuya crisis va mucho más allá del propio sector. El impulso de la sostenibilidad ambiental y energética, la racionalización del mercado de la vivienda y el fomento de la innovación son ejes sobre los que gira esta nueva Ley con la que el Ejecutivo quiere que se aumente la competitividad. Bien están nuevas iniciativas que den un giro a la actual situación de crisis y sean suficientemente fuertes como para generar confianza y empleo. Sin embargo, no estaría de más que las medidas vinieran siempre acompañadas de cierta prudencia. A la espera del anunciado plan estatal para la rehabilitación de viviendas, el sector está sufriendo una caída drástica de las obras y los constructores consideran que la futura ayuda será simplemente un parche puntual que no solucionará la situación crítica del sector a corto plazo. Frente al pesimismo de Aescon, el optimimo de unos datos que sitúan a Salamanca como la provincia donde más trabajo se creará, aunque continuará la pérdida de empleo en la construcción y el sector servicios. Zapatero sigue mostrándose demasiado optimista.