EDITORIAL: Luces y sombras hacia una ciudad sostenible

 
Favorecer el transporte público, aumentar las zonas peatonales y establecer un sistema de aparcamientos racionales y suficientes parecen las mejores recetas para hacer de Salamanca una ciudad sostenible, para proteger sus valores monumentales y para avanzar hacia la consolidación de emblema cultural, universitaria, tranquila y también apta para el comercio y los negocios. En este sentido, resultan bienvenidas las actuaciones encaminadas a dotar a la capital de mayores espacios peatonales, como la Plaza de la Constitución o los aledaños de la Plaza del Mercado, previstos para el próximo verano, pero, en el lado opuesto, parece un paso atrás recortar el servicio de autobuses. Es verdad, y ahí los números son esclarecedores, que tenemos un buen servicio que cuesta demasiado dinero, pero suprimir la última hora del autobús a diario y reducir a la mitad las rutas del fin de semana no suponen ningún avance para evitar el abuso del coche particular. También sigue siendo una asignatura pendiente la dotación de suficientes aparcamientos porque la realidad, a día de hoy, es que existe una enorme dificultad para encontrar una plaza libre en el centro y sus alrededores. No sufrimos excesivos atascos, sobre todo si nos comparamos con grandes ciudades, pero tampoco puede dejarse de lado un problema que salta a la luz cada vez que se producen cortes de tráfico puntuales, que llueve más de la cuenta o que empieza una operación salida de vacaciones. Trabajar en estos aspectos es una obligación y también una responsabilidad de todos.