EDITORIAL: Los retos de una ciudad turística con buena nota

 
La imagen y la valoración que tienen de Salamanca los turistas que la visitan cada año son el mejor termómetro para saber en qué cuestiones debemos mejorar con el objetivo de convertirnos en una ciudad diez, donde no sólo la belleza monumental sea el principal reclamo, sino también los servicios y la atención de calidad. Según el último barómetro publicado, vamos por el buen camino y seguimos subiendo la nota en algunos aspectos que años atrás suponían la principal queja de los viajeros. Aun así, sería una torpeza conformarnos con lo que tenemos y olvidar que la excelencia pasa por mejorar cada día. Lo tenemos fácil, sólo hay que atender con la mayor urgencia y celeridad posibles los cuatro aspectos peor valorados por los turistas: el déficit de aparcamientos en el centro histórico o alrededores, la señalización turística de los principales edificios y lugares de interés, la relación calidad-precio en los distintos establecimientos de hostelería y el comercio en general. En los dos primeros aspectos, el Ayuntamiento debe seguir con su política de creación de párkings y debería también realizar un estudio más exhaustivo para actualizar la señalización. En los dos segundos, que no son nuevos y se mantienen en el tiempo e incluso empeoran, hay que fomentar el análisis y la auto evaluación para saber en qué aspectos puede mejorar la hostelería y el comercio de nuestra capital, dos sectores fundamentales en esa excelencia turística a la que aspiramos y dos sectores estratégicos para la creación de empleo.