Dos versiones con parecidos razonables

Cambiar el orden de las frases, introducir otras diferentes, pequeños resúmenes... es la técnica que PSOE y un historiador denuncian se ha utilizado en el plagio de varios capítulos de un libro introducidos en un volumen editado por la Diputación.

El grupo socialista en la Diputación ha sido el autor de la denuncia por un posible caso de plagio en un libro editado por el Instituto de las Identidades, dependiente de la Diputación. Sin embargo, la voz de alarma la da el blog personal de Gabriel Cusac, historiador y escritor afincado en Béjar. En su bitácora electrónica, Cusac 'levanta la liebre' y pone en evidencia la similitud de los textos, pero también el método utilizado y, especialmente, que no se citan fuentes, ni se referencian textos ni se entrecomillan citas de otros autores... En la entrada de su blog en la que lo desvela todo, el autor pone el siguiente ejemplo que pasamos a reproducir.

 

“De este ambiente sombrío, melancólico y de maleficio de la corte, se contagió el pueblo español y el de Béjar no fue una excepción, contándose que por aquellos tiempos, una vez anochecido y tras el toque de oración, las gentes se recogían apresuradamente en sus viviendas, aposentándose toda la familia junta en la habitación más recóndita, después de haber comprobado el seguro cierre de puertas y ventanas, pues se decía, que brujas y demonios en cuánto se hacía de noche, pululaban por calles y plazas.

       

Bien entrado el mes de octubre de aquel fatídico año ocurrió en la villa de Béjar un hecho extraño y desacostumbrado que vino a crear un mayor clima, no de miedo, sino de espanto y terror en sus habitantes. A las doce de la noche, las campanas de la torre de la iglesia de San Juan comenzaban a tocar a muerto; sus tañidos eran más lúgubres, más fúnebres y más prolongados que los acostumbrados para estas ocasiones, y al amanecer cesaba este macabro concierto”.

 

Según Cusac, el texto anterior está extractado del relato Las campanas de la torre de San Juan, incluido en el volumen “Viejas leyendas bejaranas” de Gabriel Eduardo Rodríguez Bruno (Edición de autor, Béjar, 2005). Acto seguido, el autor introduce la comparación.

   

“Cuenta la leyenda que a finales del año 1700 el pueblo bejarano se contagió de aquel ambiente sombrío, melancólico y de maleficio de la corte. Tras el toque de oración, las gentes se recogían apresuradamente en sus viviendas, aposentándose toda la familia junta en la habitación más recóndita después de haber comprobado el seguro cierre de puertas y ventanas. Y es que se decía que brujas y demonios pululaban por calles y plazas al caer momentáneamente el trono del astro rey.

   

Llegado el mes de octubre un extraño hecho vino a caldear un clima ya no de miedo, sino de espanto y terror. A las doce de la noche, las campanas de la torre de la iglesia de San Juan comenzaban a tocar a muerto, los tañidos más lúgubres y fúnebres que se recuerdan. ¿Cómo era posible, si el templo estaba ya cerrado desde hacía varios meses y las llaves sólo las tenía el párroco? Por si fuera poco, no era un sonido cualquiera, el macabro concierto se prolongaba durante toda la noche y no cesaba hasta el amanecer”.

 

También según Cusac, este segundo texto pertenece al relato homónimo incluido en el volumen “Mitos, leyendas e historias prodigiosas de la tradición salmantina”, del periodista y escritor Raúl Martín, responsable de la web Salamanca 24 Horas y publicado por el Instituto de las Identidades en octubre de 2010. 

 

Como se ve, las diferencias entre uno y otro texto estriban en el orden de las frases, la puntuación, la introducción de resúmenes y otros pequeños cambios. Un sistema que, según la denuncia presentada por el grupo socialista en la Diputación, se utiliza para incorporar nueve de las once leyendas del libro de Rodríguez Bruno en el volumen publicado por la Diputación y firmado por Raúl Martín.