Dos ciclistas de la Escuela de Dori Ruano, arrollados por un vehículo

Al entrenar. Los niños viajaban con 15 compañeros más, tres monitores y dos padres y trataban de cruzar la N-620 para seguir su ruta por caminos de tierra. Su estado. Un brazo roto y varios golpes
ISABEL DE LA CALLE

La escuela de ciclismo Dori Ruano-Caja Duero vivió ayer el día más amargo desde que se fundara en el año 2004.

Dos de los niños que entrenan a diario con la ex campeona del mundo, J. G. de 11 años y F. G. de 10, fueron hospitalizados tras ser embestidos por un coche cuando trataban de atravesar la carretera 620 a su paso por Castellanos de Moriscos.

Los niños estaban agrupados junto al arcén mientras Ruano se adelantó unos 15 metros para observar si venía algún coche o podían cruzar con seguridad. Sin embargo, un vehículo que circulaba hacia los ciclistas arremetió contra otro que estaba parado en mitad de la carretera y que, por el impulso cogido, no pudo evitar llevarse por delante a los dos pequeños ciclistas.

A pesar del enorme susto, las placas que realizaron a J. G. no mostraron ninguna fractura, aunque con el golpe se partió por la mitad su bicicleta. Por su parte, F. G. se encontraba junto a su hermana –C. G.– que pertenece al equipo de féminas de Dori Ruano y sufrió la fractura de un brazo y un fuerte golpe en la zona abdominal por lo que se quedó la noche de ayer en observación en el hospital. El casco del niño quedó también partido.

La principal responsable de la escuela, Dori Ruano, se lamentaba ayer entre lágrimas a este diario:“Soy la mayor histérica del mundo en materia de seguridad. Todos sabemos que siempre hay un riesgo cuando entrenas, pero jamás llevo a los niños por carretera para que éste sea lo menor posible. De hecho íbamos por un camino y todo ha sucedido cuando hemos intentado cruzar una carretera para seguir por otro camino”, reconocía.

En el grupo de ayer entrenaban juntos 17 niños, que circulaban junto a la campeona del mundo, dos monitores más y dos padres que les acompañaban:“Como cada día íbamos un grupo muy amplio de personas porque para mí lo primero es la seguridad de los niños. De hecho, yo me he adelantado para ver si el grupo podría atravesar con tranquilidad la carretera y cuando he visto lo que iba a pasar, he pensado: ‘Por favor, que me dé a mí’. Por desgracia no ha sido así y ha dado a los niños”, lamentaba la directora de la Escuela Caja Duero-Club Ciclista Cabrerizos.