Dos acuerdos previsibles y ningún avance real

 
Dos horas y media de reunión, fotografías por separado y un balance que resulta decepcionante e insuficiente. Es verdad que los dos temas que se habían puesto sobre la mesa de la reunión entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se han resuelto de forma satisfactoria, pero era algo previsible y lógico: el acuerdo del préstamo a Grecia está aprobado y avalado por la Unión Europea y la reestructuración de las cajas de ahorro es un proceso ya iniciado que necesita un impulso estatal, otro capítulo será cuando llegue a materializarse en las comunidades autónomas. Por lo demás, otra vez lo mismo, posturas enfrentadas y ningún avance en los otros dos asuntos que sí trataron, pero sobre los que no hay voluntad de diálogo y resolución. La reforma laboral es para el PP una urgencia que debe aprobarse por decreto y para el Gobierno un pacto entre empresarios y sindicatos, pero la realidad es que ambos partidos deberían acordar un modelo de forma rápida y eficaz y añadir las recomendaciones y exigencias en su justa medida de los agentes sociales. Sobre el déficit público, Rajoy insistió en reclamar recortes más drásticos y Zapatero se limitó a señalar que cumplirá su promesas de llegar al 3% en 2013 con recortes “razonables”, pero sin concretar nada nuevo. De momento, los mercados no recibieron con optimismo este cara a cara descafeinado, mientras en Grecia la tragedia económica se tornaba en tragedia humana. Las comparaciones son odiosas, pero hay que aprender de los errores propios y de los ajenos.