Directo al corazón

DERROTA MORAL. La UDS pierde en Albacete en el 93 en un irregular partido de los charros, que quedan seriamente tocados tanto en lo referido a la tabla como en el aspecto moral. DESCENSO. Una semana más y cede terreno respecto a los rivales
D. G.

Esperar un partido como el de ayer con tanta expectación y que tras algo más de noventa minutos de máxima tensión llegue el varapalo más duro en forma de gol y de derrota es un golpe moral muy complicado de digerir.

Tendrá que hacerlo la UDS para sacar adelante una situación que cada vez se torna más complicada. Después de la derrota de ayer en Albacete, la Segunda división B se ve en el horizonte y es una visión extremadamente aterradora. Toca remar contracorriente, levantar la cabeza y mirar hacia adelante, pero es difícil, muy difícil.

El Salamanca tuvo un inicio de encuentro prometedor, pero el ímpetu inicial sólo le dio para un par de llegadas buenas de Raúl Gañán por la banda derecha que no crearon peligro. La UDS se fue desfogando y el Albacete se hizo con el balón ante un centro del campo unionista demasiado permisivo en la creación. Con Sales por bandera liderando el ataque local, el Albacete hizo daño. Por ejemplo en un buen centro de Kike que Antonio López remató dentro del área por encima del larguero. Las llegadas manchegas morían en balones rebotados en los centrales charros que originaron tres saques de esquina casi consecutivos.

Fueron minutos complicados para el Salamanca, al que le costaba mantener la posesión. El equipo estaba lento, le costaba enlazar tres pases seguidos y sus intentos de contragolpe como respuesta al dominio local resultaban vanos por la excesiva lentitud a la hora de sacar el balón. Mal el conjunto de D’Alessandro, que vio como Biel, en una doble intervención con los puños en torno a la media hora, evitaba que el Albacete obtuviera recompensa.

Sin hacer demasiado, el equipo de David Vidal se vio merecedor del gol que inaugurara el marcador. Y lo logró. Pasaba la media hora cuando una pérdida de Raúl Gañán la tomó Antonio López para poner un centro peligroso que Goiko despejó a córner. Verza lo botó, lo colocó en el segundo palo y allí, libre de marca, Stuani llevó el balón al fondo de las mallas con la cabeza. Merecido premio y merecido castigo para un Salamanca indolente, a la altura de lo peor que se le ha visto al equipo durante esta campaña. Pero, cosas del fútbol –y de la pierna derecha de Salva Sevilla–, la UDS se encontró con una gran ocasión que esta vez no desperdició.

El almeriense lanzó un córner y Pereira agarró a Murillo. Lizondo Cortés lo vio y lo señaló, mostrando tarjeta al defensa y concediendo a Sevilla la oportunidad de empatar. El mediapunta charro no falló. Minuto 44 y tablas. De ahí, al descanso.

Al regreso, Despotovic –nulo– dejó su sitio a Quique Martín y el esquema del Salamanca cambió. En la primera conexión entre Quique Martín, Toti y Salva Sevilla llegó la segunda ocasión del Salamanca, pero el remate del almeriense, de tacón, lo atajó el portero. La respuesta del Albacete no se hizo esperar. Un chut de Fernando Sales encontró la oposición de Biel Ribas en su camino hacia el gol. Respiró la UDS ante lo que pudo ser y no fue.

El encuentro se había equilibrado y se apuntó a un continuo subir y bajar de intensidad. Manchegos y charros estaban en disposición de llevarse el partido, si bien ninguno descuidaba sus tareas defensivas y las llegadas al área del rival no eran demasiado claras. El Albacete era el que lo hacía con más peligro y Zamora evitó el gol despejando un remate de Salva a córner. Apretaba el conjunto manchego, que tuvo la mejor ocasión en un mano a mano en el que Antonio Hidalgo falló ante Biel, por fortuna para los charros. La réplica fue de Salva Sevilla con un chut potente pero centrado ante el que intervino Cabrero. D’Alessandro trató de aportar frescura y nuevos recursos con la entrada de Kike López y Azkorra, pero apenas halló respuesta y lo que llegó fue una nueva oportunidad local errada por Sales, que envió fuera. El Salamanca daba por bueno el empate, pero el Albacete no. Y apareció Antonio Hidalgo para cortarle las alas al Salamanca con un gol que se clavó directo en el corazón del unionismo.