Despídete de pagar menos por tu hipoteca: llega la 'cláusula cero'

Foto: EP

La banca se inventa una nuevo cláusula para protegerse del euríbor negativo. Su funcionamiento es similar a las 'cláusulas suelo' que se han declarado ilegales.

Con el euríbor a un año en negativo y las hipotecas a tipo variable más baratas, la banca ha sacado a pasear su nuevo paracaídas: la 'cláusula cero'. Una disposición que prevé que los prestatarios de hipotecas no vean reducida su deuda aunque el índice de referencia entre en negativo poniéndoles un tope en el 0%. Así, los bancos establecen por contrato que si el euríbor llega, como lo hizo por primera vez el pasado febrero, a los números negativos, los beneficiarios de la hipoteca pagarán únicamente la parte correspondiente al diferencial, pero nunca menos de esto. Se convierte en un nuevo detalle que hay que vigilar a la hora de firmar una hipoteca.

 

Esta barrera sustituye a la conocida como 'claúsula suelo', que establecía también un límite por el que el cliente debía abonar a parte de la cantidad fijada como diferencial y que siempre era superior al 0%. Con ella, las entidades financieras aseguraban su ganancia, impidiendo que los usuarios, a pesar de estar ligados a la volatilidad del índice, tuvieran la opción de beneficiarse por una gran deducción del mismo que les llevase a poder obtener dinero por su préstamo hipotecario. 

 

 

ASÍ FUNCIONA

 

La hermana pequeña de la cláusula suelo de las hipotecas se presenta, según apuntan desde la Agencia Negociadora, para sustituir a su predecesora tras la agravada impopularidad de esta. A pesar de que el Tribunal Supremo declaró nulas varias cláusulas incluidas en los contratos bancarios de BBVA y del Banco Popular, entre las que se incluía la de suelo, la Justicia solo pena aquellas que considera abusivas o las que se interponen en el convenio sin informar previamente al cliente, por lo que su aplicación de manera lícita se considera totalmente legal.

 

Las entidades prestamistas argumentan, defendiendo la nueva condición de no rebasar el 0%, que los contratos hipotecarios deben implicar alguna contraprestación para el cliente, y que por ello no debe haber opción de que este sea satisfecho por la banca. Por su parte, el banco puede cobrar por un depósito referenciado a un tipo de interés que caiga a terreno negativo, una opción que limitando el suelo para el índice de referencia para las hipotecas, se niega a los usuarios. Así, es el cliente quien asume por completo el riesgo que la volatilidad económica puede conllevar para su contrato hipotecario.