Desestimadas dos demandas contra CEISS que reclamaban la devolución de 50.000 y 48.000 euros por preferentes

En ambos casos se estima que los clientes recibieron la información necesaria y además se alude a que no se puede obviar que ya habían realizado inversiones en otrs fondos de manera que "no se puede aceptar" que desconocieran los riesgos. 

El Juzgado de Primera Instancia de Salamanca ha desestimado dos demandas presentadas contra Banco CEISS por sendos clientes que en un caso reclamaban la devolución de 50.000 euros por las obligaciones subordinadas contratadas en 2009, y en otro caso 48.000 euros de preferentes y subordinadas.

 

En la primera de las sentencias, en la que se reclama la devolución de 50.000 euros al alegar "una deficiente información suministrada" por parte de Banco CEISS, se desestima la demanda al considerar que se dio a los clientes un tríptico  informativo con las características y el riesgo del producto contratado y se entiende que "no es admisible afirmar que el contrato se firmó sin leer porque sería síntoma de una negligencia inadmisible por parte de los actores".

 

Además, el fallo recoge que no se puede obviar que el cliente que demanda ha sido titular de una empresa, hasta el día de su jubilación, y que ha venido realizando inversiones en fondos de inversión por lo que "no puede aceptarse  que desconociera los riesgos del producto".

 

En la segunda sentencia, en la que se reclama la devolución de 48.000 euros de preferentes y subordinadas, se recoge que el cliente firmó con CEISS en mayo de 2009 un contrato tipo de administración de valores, además de que se le facilitó un cuestionario con preguntas sencillas sobre la familiarización con el producto, estudios, inversiones y frecuencia "con el resultado de no ser conveniente la contratación" pero a pesar de ello ordena su compra.

 

Asimismo, el fallo recoge que no se está ante personas "no habituadas a inversiones financieras" ya que "contaba con acciones, títulos de Telefónica que vendía y compraba" además de que el demandante "podía y pudo leer lo que iba a firmar y cuáles eran las condiciones de las sucesivas operaciones". Además, concluye que la entidad bancaria proporcionó información escrita del producto de conformidad con la legislación vigente.