Descubren una tabla de Fernando Gallego en el retablo de la iglesia

Escondida. La obra, de claro estilo hispano-flamenco, está en el altar mayor del templo y muestra a un Cristo resucitado. Claves. Rostros, trazos y colores, fundamentales para adjudicársela a este autor
CECILIA HERNÁNDEZ

La Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en Campo de Peñaranda escondía un tesoro de incalculable valor: una pintura sobre tabla de Fernando Gallego, realizada en la década de 1480-1490, que fue mostrada a los medios de comunicación en un acto realizado ayer en la misma iglesia.

Los párrocos del municipio, Tomás Gil y Juan Andrés Martín, se planteaban la posibilidad de restaurar el retablo del templo, cuando la pintura, situada en la esquina superior derecha, llamó su atención. “Nos pusimos en contacto con José Ramos Domingo, secretario de la Fundación Edades del Hombre, quien nos confirmó sin ninguna duda que se trata de una pintura de Fernando Gallego”, expresó Tomás Gil.

Obra auténtica de Gallego
José Ángel Fernández, responsable de restauración de la Fundación Edades, comentó ayer que muchos detalles de la obra, que muestra un Cristo en el momento de la Resurrección, demuestran que salió de la mano del maestro de la Escuela Hispano-Flamenca. “Tanto la caída como los pliegues del manto, la cara de los soldados romanos y los colores nos dicen claramente que pertenece a Gallego; además hay que señalar que se trata de una pintura que no ha sido modificada ni repintada, que está tal y como la dejó Fernando Gallego en el siglo XV, tan sólo los barnices se han oxidado algo por la luz que entra desde la ventana”, comentó el experto.

Los sacerdotes expresaron su inmensa alegría por este hallazgo, que esperan sea determinante para lograr la completa restauración del retablo. “Esta pintura es el motor, pero ahora nos falta la gasolina”, comentó Tomás Gil, en referencia a la necesidad de fondos para emprender el proceso de limpieza y restauración. El alcalde de El Campo de Peñaranda, Luis Pinto, se mostró orgulloso por este descubrimiento y prometió ayudar en todo lo que sea posible.

Ya se han iniciado los contactos con las instituciones públicas y organizaciones como la Asociación Nordeste, para intentar devolver al templo de Nuestra Señora de la Asunción su antiguo esplendor.

Este Cristo resucitado corresponde a la época creativa más importante de Gallego, cuando también pintó las tablas de Arcenillas en Zamora, el retablo de San Ildefonso también en la catedral zamorana y el retablo de la Catedral de Ciudad Rodrigo, que fue vendido y hoy está en el museo de la ciudad de Tucson, Arizona, en los Estados Unidos.

Precisamente varias de sus obras fueron vendidas porque, al llegar el Barroco, chocaron con los gustos imperantes y con las doctrinas impulsadas desde el Concilio de Trento. Gallego se mantuvo fiel al estilo que venía del norte de Europa, llamado “hispano-flamenco”. Reminiscencias del gótico en el hieratismo de las figuras, pinturas sobre tablas, comienzo de la perspectiva son algunas de las características fundamentales del estilo de este autor, del que se conservan obras en el Museo del Prado (La Piedad) y en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (La Epifanía).

También fue autor de la famosa bóveda de la antigua biblioteca de la Universidad de Salamanca: el Cielo de Salamanca. Se desconoce cómo Fernando Gallego llegó a trabajar a la parroquia de Campo de Peñaranda, donde existieron otras dos pinturas suyas –La Natividad y La Flagelación- que permanecen desde hace años en el Museo Diocesano.