Dermatitis seborreica: estrés que ataca a la piel

Piel

La dermatitis seborreica es una enfermedad cutánea que cursa con una erupción de la piel de la cara y el cuero cabelludo en forma de manchas rojas eritematosas y descamativas. 

Entre sus causas se encuentran la predisposición genética, la sobreinfección por hongos y las zonas cutáneas con exceso de glándulas sebáceas. Cursa en brotes ligados a situaciones de estrés o enfermedad.

 

La dermatitis seborreica está caracterizada por la inflamación del cuero cabelludo, que da lugar a que se desprendan de esta zona escamas conocidas como caspa y por el eritema facial. Aunque existen casos en los que su aparición se produce en los primeros meses de vida, lo habitual es que 'debute' con los cambios hormonales que se producen en los años de la adolescencia.

 

La dermatitis seborreica no debe confundirse con la dermatitis atópica ya que es una condición más leve que se localiza en la cara y el cuero cabelludo, en las zonas grasas de la cara como el área de alrededor de las cejas, los surcos nasales o el mentón mientras que en la atopia, las lesiones son más frecuentes en las extremidades, cuello y en la cara en párpados y zona peribucal.

 

En los casos más severos el cuero cabelludo puede generar mucha caspa y quienes lo sufren se ven obligados a elegir ropa de colores claros que no deje a la vista la descamación, lo que repercute en la calidad de vida de estas personas. Además, es posible la aparición de picor, con rascado secundario por lo que es conveniente cuidar el riesgo de una posible sobreinfección.

 

"Los síntomas son muy variables. Existen pacientes con brotes casi permanentes y en otros casos sólo se presentan en la época de exámenes, con los catarros u otras enfermedades. Las formas moderadas y severas podrían llegar a producir hasta una eritrodermia cutánea, aunque este punto es muy poco frecuente", apunta el dermatólogo, especialista del Hospital Universitario Doctor Negrín de las Palmas de Gran Canaria.

 

CORTICOIDES BIEN PAUTADOS

 

Dado que en la enfermedad interviene un componente de sobreinfección por hongos en las zonas grasas, el tratamiento incluye los fármacos antifúngicos y antiinflamatorios tópicos con corticoides. Si la terapia tiene que aplicarse en el largo plazo, la opción es sustituir los corticoides por medicamentos inmunomoduladores que permitan ahorrar en el uso de los anteriores.

 

El doctor señala que las cremas con corticoides deben emplearse el menor tiempo posible cuando se trata del rostro y nunca más de dos a tres semanas consecutivas en esta localización. Las complicaciones asociadas al abuso de los corticoides en la cara pueden ocasionar acné, rosácea y atrofia de la piel en los casos más graves. Sin embargo, el cuero cabelludo sí puede ser una zona más apta para tratamientos con corticoides a largo plazo.

 

En este caso, el dermatólogo señala que la dermatitis seborreica a pesar de aparecer en el cuero cabelludo, no provoca alopecia ya que no ataca al folículo piloso en profundidad, sólo a la parte superficial de la piel, por lo que aunque se desprenda pelo, éste vuelve a crecer una vez recuperada la piel de la lesión.

 

El diagnóstico es clínico en un 99% de los casos, no requiere de realización de pruebas diagnósticas específicas, aunque las lesiones pueden ser similares a las de la psoriasis, rosácea o dermatitis atópica. Sí es común que el médico de cabecera derive a la consulta de dermatología a los pacientes más complejos, cuando surge la necesidad de realizar un diagnóstico diferencial y para la instauración de un tratamiento de mantenimiento y de rescate ante la aparición de los brotes.

 

RECOMENDACIONES MÁS ÚTILES

 

Quienes padecen dermatitis seborreica deben evitar las situaciones de estrés, traumatismos, algunos fármacos, y mantener unos ritmos circadianos estables, puesto que en estas situaciones es más plausible la aparición de un brote.

 

Además es importante una terapia de mantenimiento con champús y jabones específicos que mejoren el estado de la piel del rostro y el cuero cabelludo así como tener prescrito por el dermatólogo un tratamiento de rescate a aplicar cuando se inicien los síntomas de un brote.

 

A veces es importante también acudir de nuevo al dermatólogo para ajustar los tratamientos si los resultados no son los esperados o los habituales, y en tratamientos de mantenimiento a largo plazo ocasionalmente puede ser necesario cambiarlos para evitar que vayan perdiendo eficacia.