Denuncian a un centro de ocio en el que se ató a un menor con Síndrome de Down a una silla

Los padres de un menor de siete años con Síndrome de Down han interpuesto una denuncia ante el juzgado en funciones de guardia de Almería a raíz del trato que recibió su hijo en un centro de ocio de El Toyo, en Almería.

Según han señalado, fue "atado por la cintura con una cinta a una silla" en al menos dos ocasiones para que aprendiera a "bajar revoluciones", según les habría comentado el monitor del centro encargado en ese momento.


Los hechos habrían tenido lugar al menos en dos ocasiones, en las que, según ha referido, él mismo encontró al menor atado a una silla en el momento en el que fue a recogerlo al campamento de verano en el que ha estado cerca de dos semanas a finales de julio.

"El primer día no le di importancia porque estaba con una niña y pensé que podía ser un juego, pero al día siguiente me encontré la misma situación", ha explicado Jesús E.O., quien ha asegurado que tanto él como la madre del pequeño han reflexionado "mucho" antes de interponer la denuncia ya que lo que desean es que los hechos "no se vuelvan a repetir" ni les ocurra a ningún otro niño.

El hombre, quien ha criticado el trato "vejatorio" y "humillante" dispensado al menor, ha incidido en que el propio monitor trató de explicar que el atar al niño era una forma de hacer que se calmara y de que "rebajara la tensión"; una postura que posteriormente también trató de defender el director del centro al contactar por teléfono con la familia, según la versión de los denunciantes adelantada este jueves en 'La Voz de Almería'.

En este sentido, han señalado que el menor dejó de asistir al centro un día antes de que finalizara el campamento de verano y se celebrara una fiesta de despedida. Los padres habían confiado en este centro, ya que hace dos años el menor pasó otra temporada veraniega allí y existen otros pequeños con diversas capacidades. "El fin de semana había un cumpleaños de unos amigos en el mismo lugar y decidimos no ir", ha añadido.

Los familiares han criticado el "aberrante" y "denigrante" trato recibido por el pequeño, que sufre un retraso madurativo que merma su capacidad de expresión oral, por parte de un monitor que, a su juicio, "no está capacitado" para trabajar con menores. "Nos queda la duda de cuántas veces han podido atarlo o cuánto tiempo", ha lamentado Jesús, quien espera ahora que se investiguen judicialmente los hechos denunciados.