'Demonios familiares', la obra póstuma de Ana María Matute ve la luz

Ana María Matute

Este martes llega a las librerías 'Demonios familiares' (Destino), la novela póstuma de la escritora y miembro de la Real Academia Española (RAE) Ana María Matute, quien falleció el pasado mes de junio a los 88 años de edad.

La autora de novelas como 'Olvidado rey Gudú' (1996) o 'Aranmanoth' (2000) escribió hasta el final de sus días. Su última novela publicada es 'Paraíso inhabitado' (2008), un relato al que siempre quiso dar continuidad y que tuvo reflejo en 'Demonios familiares', su última novela.

 

Se trata de un texto inédito e inacabado, en el que Matute vuelca muchas de sus obsesiones, como la traición, la incomprensión y la falta de comunicación, tal y como indica su amiga y colaboradora María Paz Ortuño al final de este libro.

 

Ella fue quien pasaba al ordenador las páginas escritas a máquina y corregidas a mano de Ana María Matute, y es también quien firma el epílogo de esta novela, que titula 'Menos es más', donde cuenta cuál era el ánimo y las circunstancias en las que escribió esta última obra.

 

AUTÉNTICA LUCHA

 

Según relata, el proceso de escritura de 'Demonios familiares' no fue para ella un "camino de rosas" y, de hecho, lo describe como un "parto" y una "auténtica lucha" que duró cuatro años en los que físicamente no se encontraba bien, ya que, entre otros achaques, la escritora tenía vértigos, una "maldita compañía", tal y como señala Ortuño.

 

La mayoría de los días no quería hablar de la obra por si todo "se desmoronaba", así que Matute la mantenía "encerrada" hasta que por fin fluía, hasta que encontraba el "tono de la melodía" y la persona en la que quería narrar.

 

Ana María Matute Ausejo (Barcelona, 1925-2014) estuvo nominada al premio Nobel y fue reconocida con casi la práctica totalidad de los premios nacionales de letras y literatura, entre los que destacan el Cervantes, el Nacional de Literatura y el Planeta.

 

Destacó por narrar la posguerra española desde el punto de vista de los niños y por ser la tercera mujer en ingresar en la Real Academia Española (RAE) en sus 300 años de historia.