Del enfado al apretón de manos: PP y Ciudadanos 'afinan' su coordinación en el Ayuntamiento

Un simple acuerdo de investidura hace el milagro de la compenetración entre los dos grupos.

¡Cómo se está notando el primer año de lo que nos vendieron como un 'nuevo' Ayuntamiento! Tras 20 años de mayorías absolutas, Fernández Mañueco tuvo el honor de protagonizar el más espectacular bajón del PP en Salamanca y estuvo en un '¡ay!', penando ante el panorama de perder la alcaldía o gobernar en minoría. El apuro duró sólo unos días, hasta que encontró en Ciudadanos el sustento para su investidura, vía abstención. Eso sí, los nuevos de la política le pusieron deberes: un centenar de medidas y someterse a los designios del pleno.

 

Ahora, pasado ese primer año, ya sabemos que aquello fue de cara a la galería. Mañueco se ha saltado y se salta buena parte de ese centenar de obligaciones que, además, han demostrado no ser tan fieras: no le ha costado ni un poco cumplir las que no se ha 'fumado'. Y de lo del 'gobierno del pleno'... qué decir: el alcalde se pasa por su sagrado arco del triunfo los acuerdos de la corporación para gobernar por decreto. Y a todo esto, Ciudadanos ni rechista. Lo más triste es que parece que va a ir a peor, o a mejor desde el punto de vista de los dos protagonistas. Y me explico.

 

Este rumorista asistió el año pasado a la rueda de prensa en la que Mañueco presentó sus primeras ordenanzas fiscales en minoría; lo hizo con la seguridad de que C's los iba a apoyar, así lo habían acordado. Pero hubo algo que no funcionó. Dicen fuentes conocedoras del asunto que el pacto incluía un papel protagonista en la rueda de prensa para Alejandro González, que tuvo que ver, sentado en primera fila, como el alcalde pasaba de darle turno de palabra. Enojado, se tomó cumplida venganza y en una comparecencia posterior echó sapos y culebras de los impuestos del PP.

 

Este año la cosa ha cambiado, aunque poco. Se nota que la 'pareja' se conoce y también el resultado de los doce primeros meses de rodaje de este matrimonio de conveniencia, que lo es, digan lo que digan los 'naranjas'. Los últimos meses han estado trufados de clamorosas abstenciones, la posición favorita de Ciudadanos (postura política, se entiende) y es inútil negar la afinidad: el PP ha tenido siempre el voto de C's en aquellas cuestiones en las que lo ha necesitado.

 

Con la experiencia del viaje, este año se ha notado una mayor coordinación. En lugar de tener que ver los toros desde la barrera, el portavoz de Ciudadanos ha tenido su minuto de gloria con una rueda de prensa propia para cantarnos sus méritos en las ordenanzas; además, ha estado coordinada, con media hora de diferencia para que llegaran todos los medios: el propio alcalde ha 'enviado' a los plumillas a la comparecencia de González para que nos terminaran de contar. PP y Ciudadanos han actuado como socios. Y todos tan contentos.

 

La diferencia entre una foto y otra es palmaria: les invito a verlas en esta información. Del enfado al apretón de manos en sólo un año, y todo a cambio de una foto y un poco de protagonismo.