‘Del arte somos’... o cómo enseñar a mirarse con las gafas del arte

Juan y Maru Genia con sus títeres a la orilla del Tormes (Foto:Raquel Fernández-Novoa)

Se trata de un espacio de desarrollo personal y también social, "porque se trabaja en grupo y se enfoca al bien de la comunidad de una manera no violenta y muy sublimada”.

¿QUÉ ES LA ARTERTERAPIA?

 

Nace en la época de las grandes guerras cuando artistas, siendo muchos de ellos víctimas de los conflictos, arrastraron graves secuelas psicológicas. Coincide en el tiempo con el auge del psicoanálisis, la interpretación de los sueños y del inconsciente colectivo de Carl Young. Se percataron de la catarsis que significaba extraer el problema de dentro de sí mismos mediante su principal vía de comunicación, las diferentes disciplinas artísticas, y verlo plasmado en un soporte externo, ‘desde fuera’.

 

Lo contrastaron empíricamente con sus compañeros y comprobaron que mediante este tipo de técnicas los datos que comunicaban eran mucho más reveladores que los que intentaban explicar con palabras. Así se  produce el nacimiento y la consolidación  de las terapias psicológicas por medio del arte, como la musicoterapia, la danzaterapia, la dramaterapia o el psicodrama.

Hace doce años que Eugenia y Juan se enamoraron de la ciudad de Salamanca y la eligieron como el destino en el que desplegar sus proyectos comunes.

 

Este matrimonio argentino parte del río de la plata a sus antípodas y, una vez asentados, nos proponen un viaje apasionante al más impenetrable de los destinos: el que se encuentra dentro de nosotros mismos.

 

Psicólogos de formación y amantes de las Bellas Artes han sabido encontrar el diálogo entre ambas disciplinas utilizando la arteterapia como medio de expresión para enfocarla al ámbito del desarrollo personal.

 

Eugenia y Juan trabajan con grupos de personas buscando, a través de manifestaciones artísticas propias, que los participantes de los talleres se conozcan y acepten a sí mismos y sepan qué parte de su manera de ser deben potenciar y cuál perfilar.

 

Se trabaja en varias fases. La primera toma de contacto tiene como finalidad crear confianza y perder el miedo al ridículo. “El trabajo empieza siempre sobre uno mismo"- declara Juan-  “Si no confías en ti y no tienes un autoestima adecuada nunca vas a tener una correcta relación social, que es la base del desarrollo personal”.

 

  

Juan animando a Eustaquia (Foto: Raquel Fernández-Novoa)

 

Destaca en especial el valor de la autodependencia, básica para el desarrollo de la empatía y la inteligencia emocional, que son capitales para la aceptación y la vinculación dentro del grupo social.

 

Las técnicas empleadas son la danza, los juegos de contacto, el humor y una serie de actividades desenfadadas que enseñan a los compañeros a conocerse y a reírse de sí mismos y les da la seguridad suficiente como pasar ya a la siguiente fase de expresión.

 

El tipo de manifestaciones artísticas que prima en sus trabajos son las plásticas, “ésas en las que hay que utilizar las propias manos para crear”, concreta Eugenia, como el modelado, la pintura o el collage. El resultado no persigue una finalidad estética sino expresiva, que cuente de uno mismo eso que no consigue sacar mediante las palabras. Luego llega una exposición donde se explicará la obra y a partir de aquí llega la magia.

 

Juan asegura que los participantes de los talleres llegan a mantener una vinculación tan fuerte con su creación que nunca se quieren deshacer de ella. Porque aunque muchas veces "se expulsen cosas malas y el resultado no sea bello, representa algo que han sacado de dentro de sí mismos que les resultaba un impedimento para su desarrollo y les resulta un alivio tenerlo fuera".

 

Pero al igual que esta ‘catarsis’ permite contemplar lo negativo, también presenta la vertiente positiva, la que te enseña a encontrar tus cualidades para poder potenciarlas. A veces el viaje nos lleva a una reconstrucción, a descubrir aquello que has tenido y has perdido y debes reponer.

 

Eugenia sostiene a Madamme Cucuzza (Foto: Raquel Fernández-Novoa)

 

Éste es el inicio de la superación. Además, señala Eugenia, mucha gente consigue aficionarse a “ese arte que no entiende” abstracto y conceptual, porque comprenden el proceso de creación del artista y qué es lo que lo llevó hasta ese resultado.

 

Pero no todos los protagonistas de estas actividades son de carne y hueso, con los títeres obtienen unos frutos apasionantes de su trabajo y despiertan gran interés, sobre todo entre los asistentes más pequeños.

 

Eugenia comienza ya en Argentina a trabajar con títeres, pero una vez en España continúa asistiendo con su marido a cursos de formación para perfeccionar su terapia “La gente se olvida de ti. Establece un diálogo con el muñeco en el que le da tanta intimidad y privacidad a lo que esta viviendo que llega a veces a preguntar y confesar cosas que con el terapeuta no se atrevería, la gente se siente mucho más libre porque desconecta del vínculo del propio cuerpo” 

 

En los talleres se trabaja con los muñecos desde la fase de creación. Es efectivo tanto con niños como con personas de cualquier edad,  pero en los pequeños el resultado es excepcional dado que tienen un modo de expresarse diferente al de los adultos, no se expresan con palabras sino con silencios o conductas descarnadas y resulta mucho más sencillo extraer información sobre lo que sienten a través del juego.

 

Eugenia señala esta manera como la más apropiada para trabajar con ellos, tanto de forma didáctica como terapéutica, porque no se sienten presionados a asimilar los conceptos o manifestar sus emociones y lo hacen de manera espontánea.

 

Juan y Eugenia trabajan sin ánimo de lucro y mantienen esta actividad en paralelo con sus quehaceres laborales. Confiesan que desean llegar a vivir de esto, pero de momento la iniciativa es muy joven y ganan lo justo como para mantener sus actividades.

 

Se han dado de alta en el ayuntamiento como asociación en abril, y antes trabajaban para ‘Diversamente’ con quienes siguen colaborando, complementándose y creando sinergias y proyectos comunes siempre que tienen la posibilidad.

 

Los precios de cara al público se pueden calificar de simbólicos y cabe la posibilidad de hacerte socio de ‘ Del arte somos’. No tiene coste y pagarás la actividad de la que quieras formar parte. También existe la opción de pagar cuatro sesiones de desarrollo personal por 20 euros, un precio casi irrisorio teniendo en cuenta que actividades similares como el coaching tienen un coste aproximado de 50 euros / hora.

 

‘Del arte somos’ o Eugenia y Juan, guardan en su cofre de trabajo junto con sus títeres, muchos proyectos y mucha ilusión de cara a los próximos meses. Las experiencias vividas y los resultados que obtenidos hasta ahora son suficientes para infundirles fuerza para seguir adelante con sus propuestas “Nos encantaría llegar a vivir esto porque es nuestra forma de vivir”.