Dejó Cecale al borde de la disolución por decisiones en las que se obvió el control necesario

Jesús Terciado y Santiago Aparicio, expresidente y presidente de Cecale.

Jesús Terciado abandonó la presidencia de Cecale en septiembre de 2012 tras una denuncia de uso indebido de tarjetas y gastos de representación. A su marcha, la patronal tuvo que poner en marcha un plan de viabilidad y una auditoría dejó al descubierto malas prácticas en la gestión.

La mala gestión económica, las prácticas dudosas y la idoneidad de las retribuciones que percibe vuelven a cernirse sobre Terciado. Estas cuestiones están detrás de su salida de la presidencia de Cecale en septiembre de 2012, y vuelven a aflorar por los recientes casos de su negativa a dar explicaciones sober el sueldo que cobra en Cepyme y las denuncias por los contratosy pago de 313.000 euros de Cepyme con empresas de Terciado.

 

Las sospechas se iniciaron en 2012, dos años después de entrar como presidente de Cepyme de la mano de Díaz Ferrán. Entonces, la patronal salmantina Confaes encabezó el movimiento para aclarar el estado de las cuentas de la patronal autonómica Cecale, que presidía también Terciado, alertando de su delicada situación. Una auditoría interna de cuentas, puesta a disposición de todos los miembros después de meses de trabajo, confirmó a principios de este año errores en la gestión bajo el mandato de Terciado; una de las cuestiones que evidencia la auditoría es que se tomaron acuerdos sin conocimiento de la junta directiva y sin el control interno necesario.

 

Terciado decidió dimitir como presidente de Cecale en septiembre de 2012, pero mantuvo su cargo en Cepyme. Pero la nueva directiva de la patronal regional, con Santiago Aparicio al frente, se vio obligada a adoptar un plan de viabilidad para sacar a la organización del riesgo de disoluciónel plan ha incluído una aportación extraordinaria de 1,8 millones de euros que han sufragado entre todas las organizaciones provinciales, y que ha generado no pocos problemas. Y una reducción drástica de gastos de funcionamiento y despidos, en parte, por el alto coste de la nueva sede construída bajo el mandato de Terciado. Una auditoría de cuentas ha dejado al descubierto malas prácticas en la gestión en la era del empresario abulense.

 

También la patronal salmantina planteó entonces una querella sobre el uso abusivo que habría hecho Terciado de las tarjetas de crédito y los gastos de representación que Cecale ponía a su disposición. El expresidente había cargado cuantiosos gastos a las tarjetas institucionales y también habría efectuado cobros excesivos de dietas, motivo por el cual el empresario abulense tuvo que declarar en el juzgado. La justicia decidió que el uso de tarjeta y gastos de representación era una cuestión de orden interno de Cecale, pero no se dieron por falsos en ningún momento los cargos inadecuados que había hecho durante años con los más variados conceptos en restaurantes y establecimientos hoteleros donde habría gastado importantes cantidades a cuenta de Cecale. Y también se plantearon dudas sobre el uso de las dietas, que Terciado pasaba a las cuentas de la patronal por los más variados actos y reuniones, donde siempre aludía a su condición de presidente.