¿Defensa personal o huida hacia adelante?

Javier Iglesias (i) y Carlos García Sierra, en un pleno

La inesperada decisión de Javier Iglesias de no concurrir de nuevo a las elecciones municipales como número uno en Ciudad Rodrigo, abre las puertas a todo tipo de elucubraciones sobre su futuro político, ya suficientemente cuestionado en los últimos meses al estar salpicado por varios procesos judiciales relacionados con la corrupción.

Javier Iglesias desiste de volver a encabezar por quinta vez la lista a la alcaldía de Ciudad Rodrigo, donde llegó en 1995 siendo un absoluto desconocido en política. La decisión abre varios interrogantes y despierta todo tipo de especulaciones sobre cual será su futuro político, sobre el que se ciernen negros nubarrones en forma de procesos judiciales abiertos.

 

Salvo que los 'tiempos electorales' y el sanedrín del PP salmantino, que el propio Iglesias encabeza pero dirige desde hace tiempo Alfonso Fernández Mañueco, digan en voz alta lo contrario, este paso atrás de Iglesias es visto entre sus propias filas como un mecanismo de autodefensa o, lo que es peor, una huida hacia adelante ante las incertidumbres que rodean su carrera política tras lo acontecido en los últimos meses.

 

Iglesias, en una de sus frecuentes idas y venidas de La Salina al juzgado últimamente

 

 

Las especulaciones sobre la 'jugada' del todavía alcalde mirobrigense se desataron en la tarde de ayer, intentando vislumbrar cómo quedará el panorama político de la provincia a escasas semanas de las elecciones municipales y autonómicas. La parquedad y vaguedad de las explicaciones de Iglesias en la rueda de prensa de despedida ante su corporación municipal (significativo el hecho de que la convocara un viernes por la tarde, por inusual y porque la última vez que lo hizo fue para asumir que las sospechas del PSOE sobre presuntas irregularidades en la contratación de obras en la Diputación eran ciertas), poca luz arrojaron sobre la pregunta que todo el mundo venía haciéndose: ¿repetiría como candidato a presidente de la Diputación de Salamanca estando cercado por los procesos judiciales en relación a la contratación de trabajadores en IFESA y la adjudicación irregular de obra pública en el área de Fomento?

 

Para presidir La Salina hay ser concejal por cualquier municipio de la provincia

 

Iglesias sólo quiso aclarar que no irá de número uno en Ciudad Rodrigo, y que continuará en política, pero nada más. Apenas 24  horas después de reunirse con el presidente Herrera y de que gran parte de la prensa regional y nacional asumiera y publicara que no habría cambios en la candidatura a la Diputación charra, la salida del político popular produce extrañeza. La lógica electoral induce a pensar que, necesitando el acta de concejal por cualquier municipio de la provincia para ser candidato a La Salina, Iglesias habría convenido con Fernández Mañueco ir en la lista por Salamanca capital, lo que le garantizaría esa aspiración de poder competir por un segundo mandato en la Diputación. Emularía así a otros compañeros de partido, como Martínez Maíllo, en Zamora, César Rico, en Burgos, o el recientemente fallecido, José María Hernández, en Palencia, que han sido presidentes de sus respectivas diputaciones provinciales gracias a su acta de concejales capitalinos.

 

Bajo la apariencia de un 'relevo tranquilo' de Iglesias en alguno de sus máximos apoyos en Ciudad Rodrigo, como Marcelino Cordero, con la siempre infalible excusa del "llevo muchos años aquí y es el momento de dejarlo", se escondería según fuentes del propio PP salmantino consultadas por TRIBUNA un movimiento de estrategia política personal.

 

La posible derrota electoral en Ciudad Rodrigo, motivo de peso suficiente

 

Estas fuentes sostienen que las posibilidades del PP de perder la alcaldía de Ciudad Rodrigo el próximo 24 de mayo son cada día más elevadas, y que la previsible suma de los votos de izquierda de IU, PSOE y Podemos haría imposible gobernar al equipo de Iglesias. De esta manera éste, ante la losa que supondría presentarse como presidente de la Diputación perdiendo en su propio municipio, prefiere no arriesgar su crédito político en aquellas tierras y 'esconderse' ante esa previsible derrota en su feudo en el ayuntamiento capitalino.

 

El Senado o la empresa privada, otras 'x' en las quinielas

 

La segunda opción, calificada como una huida hacia adelante por algunos de sus propios compañeros, es que Iglesias estaría buscando una salida volviendo al Senado, por el que ya pasó entre 2004 y 2008 y en el que dejó como legado el dudoso honor de haber sido el senador con menor intervenciones en aquella legislatura. De esta manera no sólo se aseguraría su supervivencia política, además de un nada desdeñable sueldo, sino la posibilidad de acogerse al aforamiento que brinda la Cámara alta. Y eso le permitiría, incluso en el caso de que alguno de los procesos judiciales en las que está incurso se desarrollara en su contra, ganar meses, quizá varios años de pervivencia política, frenando posibles imputaciones y condenas en tribunales ordinarios.

 

Los perjudicados en ese caso serían, bien el anterior presidente provincial del PP y ex alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, bien su antecesora en el cargo, Isabel Jiménez, bien José Muñoz, senador desde 2004. Uno de los tres habría de cederle el puesto en la lista a Iglesias, que siendo presidente provincial del partido no esperaría encontrar resistencias al respecto, vamos, que podría hacerlo casi por mandato propio.

 

Estas dos explicaciones, siendo las más extendidas entre sus compañeros de filas, no eran las únicas que ayer circulaban por los mentideros políticos, pues existe una 'tercera vía' que coloca a Iglesias en un puesto de responsabilidad en una gran empresa multinacional española. Pero esta opción choca frontalmente con la afirmación repetida ayer por el político mirobrigense de que no concurrir en Ciudad Rodrigo no significa en absoluto que abandone la actividad política.

 

 

En cualquier caso, el movimiento político de Javier Iglesias abre una etapa convulsa en el PP salmantino, cuyas aguas no bajaban ya precisamente tranquilas. Su involucración personal en denuncias y querellas por varios asuntos relacionados con la corrupción, en las que le acompañan su vicepresidente Carlos García Sierra y el diputado Jesús María Ortiz, o la reciente publicación de los llamados 'Papeles del PP salmantino', que señalan a Fernando Rodríguez, teniente de alcalde en el ayuntamiento de la capital, como autor en un supuesto caso de financiación irregular del partido, han venido a complicar, y mucho, la confección de las listas electorales de los populares salmantinos.

 

Bien es sabido que al presidente regional del PP, Juan Vicente Herrera, le incomodan y mucho este tipo de cuestiones y que estas se produzcan precisamente en Salamanca, donde gobierna su segundo en el partido, Alfonso Fernández Mañueco, no le hace ninguna gracia. También es sabido que Herrera no suele dudar ante estas situaciones, y que en la reunión que el pasado jueves sostuvo con Iglesias en la sede de la Junta de Castilla y León, no se le quedaron muchas preguntas en el tintero sobre estos espinosos asuntos, con lo que ya ha sacado sus propias conclusiones.

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