"DE UNA MINILIGA DE DIEZ PARTIDOS HAY QUE SER LOS PRIMEROS"

Jorge D’Alessandro (Entrenador de La Unión Deportiva salamanca)
Teresa Sánchez

La suya fue una presentación acompañada de una puesta en escena con la que se pretendía reflejar lo que este club debe ser hasta final de temporada: Una piña. Todo el consejo de administración, además del cuerpo técnico en pleno y los miembros de la dirección deportiva, estuvieron al lado de un D’Alessandro que inicia su cuarta etapa, y quizás la más complicada, en su club del alma. El técnico agradeció la confianza depositada en él por todos y tuvo palabras de cariño para Sito. “Es un hombre de la casa y que podremos recuperarlo para actividades futbolísticas. Todo lo que ha pasado ha sido circunstancial y tiene mucho tiempo por delante, quizás el que a mí me falta”.

Regresa Jorge D’Alessandro al Salamanca. ¿Se siente, además de entrenador, como el motivador que el equipo necesita ahora?
Estoy muy contento y con mucha responsabilidad en todos los aspectos ante este reto.

¿Es tan complicado como parece?
Lo que hay que cambiar fundamentalmente es la dinámica. Los jugadores son personas y las personas son frágiles. Ésa es para mí la clave, recuperar la autoestima.Al principio de la temporada era un equipo que tenía unas perspectivas futbolísticas muy bonitas que se han ido diluyendo. Ahí va a estar un poco el caballo de batalla. Ante la enorme dificultad que existe, porque tenemos una miniliga de diez partidos para tres equipos que vamos a luchar por una plaza o cuatro por dos, tenemos que ser los primeros. Hay que ir partido a partido, sin hacer cuentas de la lechera. Y fundamentalmente necesitamos a todos los jugadores, aunque muchos no vayan a jugar, pero necesitamos que todos hagan equipo.
¿Cómo ha encontrado a la plantilla en ese primer contacto?
Primero ha hablado con ellos el presidente dando su voto de confianza. Ante un nuevo entrenador está claro que siempre surge la posibilidad de algo nuevo. Algunos me conocen, también a Zegarra que se incorpora al cuerpo técnico y que ha sido un crack auténtico, y creo que hay una garantía de que pueden confiar en la gente. Ésa es la confianza que se ha transmitido. Luego ellos van a ir evaluando nuestros conocimientos con el día a día.

¿Intensidad como pauta?
No hay ninguna varita mágica. Sobre todo que, desde el punto de vista de equipo, tenemos un gran enemigo: El tiempo. No lo puedo alargar y tengo que realizar un trabajo exprés. Eso no es bueno porque tengo miedo de dar excesiva información y provocar un colapso al equipo. Me conozco y sé que tengo que estar limitado porque tengo que dar la información justa. No puedo ser un torrente de ideas que al final se quede la mitad.

Quizás no sólo se juegue un descenso, también el futuro del club.

Eso, cuando Balta me propuso el tema, fue lo que realmente me preocupó. Fue cuando le dije que ante su propuesta no podía dudar. Sé la dificultad que podemos atravesar en esta famosa Liga de las Estrellas que de estrellas tiene poco y tiene mucho de estercolero, sobre todo para los modestos. Estamos luchando por eso y entre todos tenemos que hacerlo. Me toca este frente y trataré de hacerlo lo mejor que pueda con mucho trabajo y humildad, que aunque suene a tópico es una verdad.

¿Cómo se ha sentido al ponerse el chándal después de tanto tiempo?
Cuando más lo noté fue ayer –por el lunes-. Me costó muchísimo porque fue un día muy rápido. Venía de la televisión y cuando me senté en el escritorio, porque yo soy de dos horas diarias de escritorio, cogía el lápiz y no podía hacer los ejercicios. Quería y me paralizaba. Yo creo que es una cuestión de rutina, en cuanto coges la dinámica van saliendo las ideas. Me costó mucho y es cuando más lo noté. Me sentía agobiado pero así es esta profesión.

¿Qué mensaje mandaría a todos esos seguidores del Salamanca preocupados en estos momentos?
Hay una frase que siempre critiqué porque un equipo como el Real Madrid utilizó que era el ¡Juntos podemos! Ahora tengo que dar marcha atrás y hoy, para definir la situación del Salamanca, nada mejor que ese ¡Juntos podemos! Resume un poco todo. Por un lado la situación del equipo y el riesgo del club. Debe ser el eslogan para esta miniliga porque lo demás es pasado.

En los entrenamientos que le preocupa más, ¿ser psicólogo o entrenador?
Un poco todo. Sobre todo darle al equipo una impronta, pero hay una cosa que no podemos olvidar y que también les dije a los chicos: Vamos a ganar jugando al fútbol. El domingo jugamos al fútbol y el Salamanca tiene que jugar con sus cartas, con sus credenciales, con los futbolistas que juegan bien y con los que aportan sacrificio, lucha y juego. Para mí ésa es la clave. La llave la tienen los futbolistas con el buen hacer y hay que recuperarlo. Ésa es la misión que tengo y elegir el mejor once, que es lo más difícil de lo que tienen que hacer los entrenadores.

Como buen analista y hombre que ha seguido al Salamanca, ¿por qué se ha llegado a esta situación?
No sé cómo se puede caer en esas dinámicas porque el fútbol tiene eso. A veces las lesiones, una expulsión, mala suerte como en el partido que se jugó ante ocho jugadores… Son un cúmulo de cosas. Otra cosa no puedo decir por respeto profesional y porque no tengo argumentos para decirlo claramente.

¿Le preocupa el final de temporada o el partido ante el Córdoba?
Si no hay principio no hay final. Si no empezamos a ganar o a sumar ya, no hay final de Liga. Por eso hay que pensar en el día a día. Este equipo tiene que ganar una serie de partidos y jugar en otros campos. Dependemos de nosotros mismos y que los demás que se han aprovechado de nuestro parón, ahora nos aprovechemos nosotros también de alguna crisis de algún rival.

¿Con lo que sabe de él, qué aire quiere darle a este equipo?
Fundamentalmente el secreto de cualquier entrenador es sacarle partido a la gente que tiene. Yo tengo muy buenos elementos que son la piedra filosofal de este equipo y, con nombre y apellido, son Salva Sevilla, Hugo Leal y Quique Martín. Sobre esa estructura hay que construir el resto. Sería un error y un absurdo por mi parte apuntar para otro lado. Desde esa piedra filosofal toca construir un equipo de fútbol, no hay que inventar nada. Son jugadores que tienen que tirar conmigo y desde ahí, con ellos, que son mi mano derecha en el campo, los jóvenes están para poner su talento y su futuro en juego. Son los que mejor juegan y los que deben tirar. Puede haber otros nombres pero son los más emblemáticos. No es cargarlos de responsabilidad, no, que jueguen.