De Plaza Mayor a plaza de toros

La construcción de estos ‘tablaos’ es un ritual que transporta al turista a una época pasada que se mantiene viva
Ángel s. Peinado

Los vecinos de la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo se despertaron ayer con el ruido de camiones y los golpes que se producían al descargar la madera que configurará el peculiar coso taurino.

El machaqueo de las puntas resonaba en toda la Plaza Mayor y cientos de mirobrigenses retomaban un año más esa ancestral tradición que desde hace más de quinientos años se mantiene con la misma esencia, como es construir los tablaos a base de madera y puntas.

En total se construirán 47 tablaos y también se aprovecharán las puertas que dan acceso a Sánchez Arjona y Puerta del Sol, donde se colocarán gradas móviles ya que tendrán que ser retiradas al finalizar los festejos taurinos.

Hay quien dicen que hoy los tablaos son más seguros que antes porque se utiliza mejor madera, pero la verdad que no se tiene conocimiento de que alguna de estas estructuras configuradas a base de palos y tablas que soporta a cientos de personas, saltando y bailando sobre las gradas, haya cedido: son muchos años realizándolos de la misma manera y esto es toda una garantía.

Los constructores de estas peculiares estructuras son verdaderos artesanos ya que son capaces de repetir la misma configuración de cada año, e incluso colocar las bases exactamente en el mismo lugar y con la misma inclinación de siempre.

La construcción de estos tablaos es un todo un ritual que nos transporta en el tiempo a una época pasada a la que los mirobrigenses han sabido darle continuidad y vida. Es realmente impresionante y algo único conseguir cada año ese momento de siempre, el que vivieron nuestros abuelos y bisabuelos y muchos de nuestros antepasados y seguramente vivirán las futuras generaciones, porque estas costumbres populares perdurarán siempre.

Teniendo en cuenta que se trata de algo tan extraordinario y único que el paso de los años no ha conseguido ni siquiera modificar, sería interesante que desde el Ayuntamiento se le diera la importancia que merece y sobre todo un enfoque promocional de las costumbres y tradiciones mirobrigenses. Por ejemplo, sería interesante que el inicio de la construcción de los tablaos, tuviera un acto protocolario oficial que sirviera para reconocer el esfuerzo que realizan los constructores de los tablaos, pero también como homenaje a nuestros antepasados que fueron los que contribuyeron a mantener viva esta tradición que convierte a la Plaza Mayor en algo diferente y muy querido por el pueblo, porque tiene el mérito de ser levantada y configurada con las manos de los hijos del pueblo, que son precisamente los que garantizan la solidez de los mismos.