De la pretemporada al CD Guijuelo le vale todo, incluído los partidos feos

Romero avanza con el balón (Foto: T. Sánchez)
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El CD Guijuelo remontó y se impuso al Sevilla Atlético, 2-1, en un partido poco vistoso pero del que sí pudo sacar conclusiones puesto que se encontró con situaciones que durante la temporada pueden presentarse y supo enfrentarse a ellas. 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

2 CD GUIJUELO: Kike Royo, Piojo (Aitor Aspas, min. 46), Ángel Sánchez, Chema Antón, Jonathan Martín (Edgar, min. 89), Javi Rey, Ángel Lerma (Sori Kaba, min. 46), Luis Milla, De la Nava, Romero (Romero, min. 90) y Néstor Gordillo.

 

1 SEVILLA ATLÉTICO: José Antonio, Modesto, Moi, Garrido, Amo, Tena, Juanje, A. Romero, Carrillo, Borja Laso, Matos. También jugaron Sedeño, Ivi, Borja Jiménez, Carlos, Orihuela y Yan.

 

Árbitro: Juan Bustos (Colegio de Castilla y León).

 

Goles: 0-1, min. 40, Matos. 1-1, min. 51, Jonathan. 2-1, min. 72, Jonathan de penalti.

 

Incidencias: Partido amistoso de pretemporada disputado en el Roberto Heras de Béjar.

Jugar con diez ante un rival encerrado, verse por debajo en el marcador, tener templanza ante un adversario que trata de enredar el partido con continuas protestas e interrupciones, ver tarjetas incomprensibles... todas estas situaciones se pueden presentar más de una vez a lo largo de una temporada y con todas ellas se encontró el CD Guijuelo en su partido ante el Sevilla Atlético. No fue un partido vistoso para el espectador pero sí aprovechable para que técnico y jugadores saquen conclusiones. El partido se remontó y el equipo se mantuvo sólido pese a las provocaciones. De juego no hubo demasiado destacable, más allá de la buena impresión que volvió a dejar Milla, pero el fútbol no todos los días puede ser vistoso. 

 

Con la línea de presión muy arriba, el Sevilla Atlético comenzó creando problemas al CD Guijuelo en la salida del balón. Lo intentaban los verdiblancos pero el balón duraba poco y no había llegadas al área. Sí la pisaba el equipo andaluz que no elaboraba tanto y jugaba más a buscar el erro y que cuando no se habían alcanzado los primeros cinco minutos ya había disfrutado de su primera ocasión tras una llegada por banda y centro que Matos no llegó a rematar bien.

 

El partido no era vistoso pero sí disputado. Sin embargo al cuarto de hora se empezó a enrarecer. El colegiado expulsó a De la Barrera cuando sin apenas mediar palabra y cinco minutos después, tras un excelente envío en largo de Milla hacia Piojo, el árbitro apreció mano de un zaguero y dejó al Sevilla con uno menos puesto que era el último defensor.

 

En el lanzamiento de falta Ángel rozó el gol pero el balón salió rozando el palo. Quedaba mucho parido por delante y con uno menos los andaluces se juntaron atrás y eso dificultó aun más la elaboración al Guijuelo, que buscaba a Lerma y De la Nava sin fortuna. El Sevilla seguía agazapado esperando el error y a cinco del descanso encontró su oportunidad. Fue en un pase en profundidad buscando a Matos que parecía estar ligeramente adelantado. Sin embargo el colegiado no apreció fuera de juego y dio validez a la acción en la que el punta se plantó solo ante Royo e hizo el 0-1. 

 

 Apenas hubo tiempo para más antes del parón y en la reanudación el Guijuelo se enfrentaba a un rival encerrado con uno menos y con ventaja. Tocaba variar el guión y el equipo verdiblanco tuvo paciencia para seguir elaborando por dentro hasta encontrar los huecos. El gol del empate llegó, sin embargo, con una genialidad de Jonathan que desde la banda se sacó un centro chut envenenado que sorprendió a todos, incluído el portero.

 

A partir de ese momento el duelo ya sí que fue casi un monólogo del Guijuelo, con Milla y Romero al mando. Buscando a un lado y a otro alternativas entre los pocos espacios que dejaba el rival. No parecía fácil que fuera a llegar otro tanto pero a veinte del final el colegiado apreció penalti tras una caída en el área visitante y Jonathan no perdonó pese a que el portero le adivinó la intención en el lanzamiento.

 

El conjunto de De la Barrera había madurado el encuentro y tuvo su recompensa puesto que su rival, ya agotado por el esfuerzo, no pudo hacer más daño. 

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