De casa no sale nada

AVENIDA RECIBE A HONDARRIBIA. Para resolver el encuentro aplazado y mantener el liderato que ostenta. OBJETIVO. Poder rotar para tener al equipo fino físicamente y preparado mentalmente para lo que viene
T. S. H.

La acumulación de partidos y lo apretado de un calendario como el de Perfumerías Avenida obligan a dejar alguno en espera y el equipo salmantino se pone hoy al día en la competición doméstica con la disputa del encuentro aplazado frente al Hondarribia Irún, correspondiente a la jornada 17. Será el partido que marque el pistoletazo de salida al maratón que le espera al equipo charro en las dos próximas semanas en las que tendrá que disputar otros tres encuentros de Liga y al menos dos, sino tres de Euroliga.

Precisamente en el duelo ante el Wisla de Cracovia está centrada buena parte de la atención del entorno del equipo pero en las filas del Perfumerías Avenida intentan centrarse en lo más inmediato, los dos partidos de Liga que de forma consecutiva en Würzburg juega ante Hondarribia y Mann Filter. En casa Avenida sigue invicto y mantener esa condición es objetivo ineludible para seguir pasando jornadas en lo más alto de la clasificación así que más vale estar atentos.

Sobre todo si enfrente hay rivales como el de hoy. Un Hondarribia que se ha convertido en un auténtico lobo con piel de cordero porque si se mira la clasificación se puede sacar una idea equivocada de su calidad. El conjunto irundarra ocupa la undécima posición, con seis victorias y once derrotas en su casillero, pero cuenta con un plantel con recursos para estar bastante mejor situado y que, sin presión, pueden hacer daño en cualquier pista. Ana Suárez vive su mejor temporada en la dirección, María Revuelto llega en un buen momento, Dapo y Deforge siempre tienen la escopeta preparada y tiene un interior resultón. Eso sí, Avenida debe hacer valer su mejor plantel, su condición de local y encontrar fórmulas que le permitan repetir la rotación que Mondelo ya ofreció hace unos días en Pamplona y que le pueden permitir tener a todo el equipo fino físicamente y preparado mentalmente para lo que se viene encima.