De Arriba 'compra' billete para Río con una final histórica para el atletismo salmantino

Álvaro de Arriba, durante la primera serie de su participación en el Europeo. Foto: RFEA

Álvaro de Arriba, con la mínima olímpica en su poder, pide paso para la selección de Río al tiempo que se mete entre los grandes del atletismo salmantino que ya habían logrado estar en finales europeas.

Por tiempos y con mucho suspense y sufrimiento, pero Álvaro de Arriba ha vuelto a escribir una página gloriosa para el atletismo salmantino. A la espera de lo que haga este domingo en la final de los 800 metros del Europeo de Amsterdam, el talentoso mediofondista puede decir que ha conseguido mucho más que clasificarse entre los ocho mejores del continente, que no es poco. Pero es que con su actuación abre de par en par las puertas de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y se hace un sitio entre los más grandes del atletismo salmantino de todos los tiempos, ahí es nada.

 

Su clasificación para la final del Europeo no hace más que confirmar que es el futuro del 800 español. Hasta donde llegue sólo el tiempo lo puede decir y aventurarlo ahora es imprudente... porque su presente ya da que hablar. Con Kevin López lesionado, De Arriba ha demostrado que es la referencia del 800 nacional a falta del sevillano, por delante de Daniel Andújar, que no logró meterse en la final. Como finalista, y con la mínima de Río en su bolsillo, se abre paso claramente hacia la selección de los Juegos de la que sólo le separan una buena actuación en el Campeonato de España.

 

Pero es que, además, ha escrito su primera página en el libro de oro de los grandes del atletismo salmantino. Sí, es pronto, pero hacía años que el deporte que más gloria y medallas ha dado a Salamanca no tenía un representante así. Como finalista en un Europeo, ha sacado el carné para un club exclusivo en el que están José Luis Sánchez Paraíso (sexto en el 4x100 de Roma 1974), Antonio Sánchez (sexto en el 400 y quinto en el 4x400 de Stuttgart 1986 y sexto en el 4x400 de Split 1990), Ángel Hernández (plata en la longitud de Split 1990), Rafael Iglesias (sexto en el maratón de Barcelona 2010) o Tere Recio (octava en el 5.000 de Budapest en 1998). Una gran noticia para un deporte en el que últimamente las buenas noticias escaseaban.

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