¡Cuidado con los ladrones!

Comienza el verano y la cuenta atrás para conseguir tan deseados días de descanso y desconexión de la rutina diaria. La elección del lugar de vacaciones, del alojamiento, del medio de transporte empleado, del equipaje, etc. conlleva que los veraneantes se centren especialmente en estos preparativos olvidando que mientras que unos comienzan el descanso, otros aprovechan estos meses de viviendas deshabitadas para hacer su particular agosto.
Esmeralda Gómez

Por ello es imprescindible tener en cuenta una serie de consejos para evitar encontrar la casa patas arriba de regreso de las vacaciones.

Antes de emprender rumbo hacia el lugar de descanso elegido, hay que asegurarse de que las puertas y ventanas de la vivienda se encuentran perfectamente cerradas, por lo menos, para no dar facilidades a los cacos. Es conveniente cerrar siempre la puerta con llave, aún cuando el tiempo de ausencia sea breve.

Los ‘amigo de lo ajeno’ conocen a la perfección, en muchas ocasiones por largas horas de vigilancia en las inmediaciones de su objetivo, si la vivienda está deshabitada por un largo periodo de tiempo, momento que aprovecharán para acampar a sus anchas por las dependencias del domicilio, consiguiendo un suculento botín y con la tranquilidad de saber que no van a ser sorprendidos.

Un seguro de prudencia muy eficaz consiste en darle a la vivienda la apariencia de estar habitada, lo que se consigue evitando bajar totalmente las persianas e instalando temporizadores automáticos para encender y apagar las luces. También un aparato de radio ayuda a aparentar que la casa no está vacía.

Una prueba de que una vivienda se encuentra sin inquilinos está en los buzones. La correspondencia que se acumula es muestra evidente de un domicilio sin residentes. La recogida de correspondencia por parte de una persona de confianza servirá de despiste.

Para evitar que se apoderen de un suculento botín, lo mejor es no dejar en el domicilio objetos de elevado valor, como pueden ser las llaves de vehículos, talonarios de cheques, documentos importantes, claves de tarjetas de crédito o códigos para acceder a la banca online.

La mayoría de las comunicaciones se realizan en la actualidad a través de las redes sociales, una manera rápida y económica de conectar con el entorno familiar y de amigos pero, a la vez, poco segura. Lo mejor para que nadie conozca los planes de verano es emplear otras vías donde se garantice la confidencialidad.

Fuera del domicilio
La afluencia de público en establecimientos comerciales, playas o piscinas, estaciones de trenes y autobuses, museos y otras zonas de interés turístico es aprovechada por los delincuentes para apropiarse de lo ajeno ante el más mínimo descuido. Para evitarlo, el primer consejo básico es mantener siempre las pertenencias a la vista durante los traslados. Siempre que se pueda hay que evitar que el equipaje sea manejado por terceras personas para evitar manipulaciones indeseadas.

Lo mejor para acudir a la playa o la piscina es llevar lo estrictamente necesario, así se evitará que los ladrones aprovechen los chapuzones para robar.

En verano es frecuente encontrar por la calle los típicos puestos ambulantes dedicados a los juegos de Azar. Como dice el refrán “más vale pájaro en mano que cientos volando”, por lo que es mejor continuar el camino sin detenerse ya que la mayoría de estos juegos esconden un fraude. Evitar el uso de equipos informáticos públicos para efectuar transacciones comerciales y desconfiar de las ayudas procedentes de desconocidos son otros de los consejos para evitar que las vacaciones se conviertan en un infierno.