¡Cuidado con el sol!

La falta de cuidado solar puede provocar daños muy graves por la piel de niños y mayores. 

La falta de cuidado solar en nuestra piel se refleja en algunos signos negativos que deterioran nuestra belleza natural. Lo más común es una piel apagada, sin brillo, mate o grisácea. Además, algunas de las alteraciones crónicas que los rayos UV producen en la piel son el cáncer de piel, las anomalías benignas de los melanocitos y diversos daños crónicos causados por las radiaciones UV en los queratinocitos, en los vasos sanguíneos y en el tejido fibroso, también denominados "fotoenvejecimiento".

 

Una ayuda fundamental para la piel es la protección. Las radiaciones ultravioleta del sol pueden combatirse aplicando adecuadamente cremas de protección solar sobre la piel. A la hora de elegir el protector solar debemos de tener en cuenta varios factores:

 

- Protección UVB (lo que nos quema) y UVA  (lo que nos pigmenta pero también nos manchas).

 

- Factor de protección solar. Para elegir este debes tener cuenta de tu tono y tipo de piel, localización  geográfica y temporada.

 

Se debe aplicar el protector generosamente sobre la piel antes de exponerse al sol. Durante el baño de sol repetir la aplicación, especialmente después de sudar fuertemente, nadar,  haber permanecido en el agua  por mucho tiempo o frotarse con una toalla.

 

Evitar en lo posible el sol de mediodía así como el exceso de exposición a la luz solar.

 

¿Y los pequeños? ¿Sabes que unas cuantas quemaduras solares graves pueden aumentar el riesgo de que tu hijo contraiga cáncer de piel en la edad adulta? Los niños no necesitan estar en la piscina, en la playa o de vacaciones para recibir demasiado sol. La piel de los niños debe estar protegida de los dañinos rayos ultravioleta siempre que estén al aire libre.

 

- Aplícale filtro solar. Siempre que tu hijo esté al aire libre, aplícale filtro solar con un factor de protección solar o FPS de, por lo menos, 20, y que proteja contra los rayos UVA y UVB.

 

- Bien tapados. Las prendas de vestir que cubren la piel de tu hijo ayudan a protegerlo contra los rayos ultravioleta. Una camiseta y pantalones cortos tipo bermuda son adecuados, pero es prudente reforzar la protección aplicándole filtro solar al niño o manteniéndolo en la sombra cuando sea posible.

 

- La radiación ultravioleta es más intensa y perjudicial cerca del mediodía, así que durante esas horas es mejor planear actividades que no sean al aire libre. Si no es posible, es aconsejable resguardarse bajo la sombra de un árbol o una sombrilla.

 

- Pónle un sombrero o gorra y gafas de Sol. Los sombreros que cubren el rostro, la cabeza, las orejas y el cuello son fáciles de usar y ofrecen una protección excelente, y las gafas protejan los lados del rostro y bloquean casi el 100% de los rayos UVA y UVB.

 

También es importante calmar e hidratar la piel después de la exposición al sol. Una crema post solar o aftersun debería contener elastina y colágeno, ya que estos componentes de la piel se destruyen con el sol y nos ayudarán a vencer el envejecimiento prematuro. Si has pasado muchas horas al sol y tienes la cara rojiza y seca, utiliza una crema nocturna calmante para aliviar la piel.

Siguiendo estos pasos, ¡podrás conseguir un bronceado sano y perfecto!