Cuatro años y 9 meses de prisión para el exdirector de una entidad

Sentencia. El magistrado aplica la atenuante de ludopatía para rebajar la pena solicitada por el fiscal y la acusación, seis años de cárcel.
E.G.

La Audiencia provincial ha condenado a F. C. T., el exdirector de la oficina principal de Caixa Catalunya de la capital –ubicada en la plaza de España– a la pena de cuatro años y nueve meses de cárcel –el Ministerio Público solicitó seis años de prisión–, acusado de un delito continuado de falsificación de documento mercantil y otro delito continuado de apropiación indebida, según informaron fuentes jurídicas.

De esta manera, según se recoge en el fallo, el magistrado ha tenido en cuenta, a la hora de imponer la pena, las agravantes de extrema gravedad del delito debido a la cantidad de dinero de la que se apropió y abuso de confianza. Por otra parte, aplicó como atenuante la ludopatía o adicción al juego que padece el imputado, aceptando de esta manera el argumento del abogado defensor, Rafael Cobos, que alegó que su cliente cometió el acto delictivo impulsado por su grave adicción al juego.

Además, de la pena de prisión, que podría ser sustituida, tal y como reclamará la defensa cuando la sentencia sea firme, por una terapia en un centro de rehabilitación, la sentencia también condena a F. C. T. a una multa de once meses de prisión a razón de ocho euros al día. También deberá indemnizar a la entidad bancaria perjudicada con la cifra de 2.90.179 euros, una cuantía que en principio el condenado no abonará al haberse declarado en insolvencia.

En palabras del abogado de la defensa, Rafael Cobos, con este fallo ha quedado acreditado que el imputado “no es un cara dura, como indicó en sus conclusiones el Ministerio Público, sino que es un enfermo, ya que la Organización Mundial de la Salud considera la ludopatía como una enfermedad”.

Durante su comparecencia ante el juez, el día 28 de febrero, el acusado de apropiarse de 2,1 millones de euros cuando ostentaba el cargo de director de la entidad en 2008, reconoció haberse apropiado de dicha cantidad y aseguró que está dispuesto a devolver el dinero sustraído. Aclaró también, que en ningún momento empleó engaños y artimañas para conseguir que los clientes afectados –24 personas– metieran dinero a plazo fijo –era lo que les ofertaba con unos intereses por encima de lo que ofrecían otras entidades–. Para demostrar que su intención no fue la de estafar a los clientes, argumentó que entregó a los afectados una cartilla donde quedaba constancia del dinero que tenían a plazo fijo para que si “en un futuro me ocurría algo, tener la garantía de que los clientes tenían asegurado su dinero”. “Si los hubiera querido estafar, no les hubiera entregado las libretas”, señaló. Por último, apuntó a su adicción al juego como la causa que le llevó a cometer este delito.

La entidad devolvió todo el dinero a los afectados y con los intereses prometidos por el acusado.

En las conclusiones, el Ministerio Pblico solicitó la pena de seis años de cárcel para el imputado al considerar que se dedicó a estafar con “una cara dura impresionante”. La Fiscalía rechazó la atenuante de la ludopatía, al considerar que no quedó acreditada en el juicio.