Crueldad extrema

EN 30 SEGUNDOS. De la euforia por el empate de Kike López en el minuto 90 a la decepción con el tanto de Dimas que deja a la UDS más hundida.
M. C. SÁNCHEZ
El Salamanca sufrió ayer una derrota cruel en Soria, donde a base de tesón y coraje levantó un partido que se había puesto muy cuesta arriba y que pareció encontrar su premio cuando Kike López lograba el empate en el último suspiro del tiempo reglamentario. Pero en la jugada siguiente, y de manera incomprensible, el Salamanca permitió que el Numancia hiciera el tercero con un chut desde la frontal y tirara por tierra el trabajo hecho por los charros durante toda la segunda parte.

No fue justo el fútbol con los méritos del Salamanca, que en el primer período fue mejor que su rival, pero el marcador, que como mal menor no tendría que haberse movido, les dio ventaja a los sorianos, que habían hecho muy poco, menos que los de Óscar Cano. Quique Martín había sido el jugador más decisivo en este primer período, donde su movilidad había causado estragos en la defensa del equipo soriano, que pasó por alguna situación de apuro. Pero los charros estuvieron poco eficaces en el remate y su juego no tuvo refrendo en el área contraria. El Numancia, haciendo mucho menos, sí que tuvo ocasiones de gol, primero por parte de Garmendia, que disparó alto y a los dieciséis, fue Barquero quien pudo adelantar a los sorianos, pero su tiro dio en el larguero.

El Salamanca tenía más la pelota y cuando la perdía quería coger a la contra a la cobertura soriana pero no siempre lo conseguía y el primer tiro de los blanquinegros entre los tres palos fue en el minuto veintiuno cuando Kike, que había recibido un balón suelto, tiraba y blocaba sin problemas el portero del Numancia.

En ese momento el partido estaba más equilibrado y Goikoetxea disponía de una buena oportunidad pero su tiro le salía cruzado. A la media hora de juego, una falta directa sacada por Quique Martin la mandó Eduardo a córner y a dos minutos de la conclusión del primer tiempo, en el segundo córner de dos consecutivos que había botado el Numancia, Barkero puso el balón en el área charra y Jaio, libre de marca, hacía el primer gol cuando el partido, que había perdido ritmo, se encontraba más equilibrado.

Nada más iniciarse la segunda parte un remate flojo de Íñigo Vélez a las manos de Biel Ribas iba a ser premonitorio del segundo gol del Numancia, que llegaba cinco minutos después, como consecuencia de un penalti cometido por Sito sobre Cedrich que transformó Barkero.

Cano relevó entonces a un Sarmiento que había pasado inadvertido durante el partido. En ese momento, daba la impresión de que el partido tenía un marcado acento local, pero el Salamanca no había dicho su última palabra y acortó distancias poco después, cuando Eduardo se comió un centro de Quique Martín que prolongó hacia el segundo palo donde Kike remató a placer. Los charros se metían en el partido cuando no había hecho más que incorporarse al terreno de juego Toti, fue el que inició la jugada.

Pudo hacer el empate Goikoetxea dos minutos después pero el balón se le fue alto. El partido había adquirido un ritmo más vivo y el Salamanca volvía a ser el del inicio del encuentro, moviendo el balón con inteligencia y mandaba en el centro del campo. De todas formas, el equipo soriano pudo marcar el tercero, pero el remate de Íñigo Vélez, delante del meta charro, lo sacaba éste de la misma línea de gol.

El último cuarto de hora fue muy intenso. Presionó el Salamanca en busca de la igualada, que pudo llegar gracias a Quique Martin, aunque su disparo se marchó al lateral de la red, y a ocho para el final, tras un barullo delante de la portería soriana, propio más de un partido de rugby, terminó en falta contra el meta numantino, después de que Marcos, en la misma línea de gol, no acertara a introducir el balón en la portería. Poco después se anulaba un gol a Cedric por fuera de juego y los últimos minutos fueron una locura, con empate, que parecía definitivo, de Kike en el último minuto, y la réplica del Numancia en la jugada siguiente por parte de Dimas. Un palo cruel en un momento extremo.