Contratos municipales: la legislatura de la empresa 'favorita' del Ayuntamiento que pelea por tener pérdidas

Operarios de Aceinsa trabajan en elementos del alumbrado público.

Aceinsa ha pasado de firmar su primera concesión a acumular contratos por 22 millones de euros y postularse para acaparar más servicios. Su baza: las bajas temerarias. Un argumento que defiende el equipo de Gobierno: le adjudicó un contrato pese a la opinión de los técnicos municipales contra una oferta técnicamente en pérdidas.

Los contratos públicos son uno de los objetos de deseo de muchas empresas, y en esta materia pocas han irrumpido con la fuerza de Aceinsa. Esta empresa ha tenido un protagonismo total en cuestiones de contratación en la actual legislatura y el Ayuntamiento de Salamanca la ha 'premiado' con una cartera que, a día de hoy, supera los 22 millones de euros y le mantendrá ligado al consistorio, al menos, hasta 2019...

 

En realidad Aceinsa, propiedad de un ex de varias empresas vinculadas a las contratas públicas, logró su primer contrato con el Ayuntamiento en abril de 2011, pero ha sido la actual corporación la que ha bendecido sus métodos con una cuantiosa lluvia de millones no exenta de polémica. La controversia está en una de las bazas fundamentales de la empresa, que es oferta bajas temerarias: precios por debajo de lo que se considera asumible. Según la empresa, es un sistema de pelea para entrar en el mercado de las concesiones: vamos, que está dispuesta a perder dinero con tal de conseguir contratos... al menos, sobre el papel porque poco dinero se pierde en estos grandes contratos. La legalidad tendría que haber detenido estas prácticas, pero la realidad es que no se ha hecho más que darle alas.

 

El momento culminante fue la licitación del contrato de mantenimiento y mejora del alumbrado público, una jugosa concesión de 12 millones de euros. Aceinsa concurrió con una oferta que includía bajas de entre el 12 y el 22% para todos los servicios; generalmente se considera que no es posible rebajar más del 10% el presupuesto de licitación que se establece en los pliegos, límite al que se había atenido Aceinsa en su primer contrato con el Ayuntamiento.

 

En el proceso, un informe técnico aseguraba que, con esas condiciones, el servicio daría pérdidas de manera irremediable. Inicialmente, la mesa de contratación adjudicó el contrato a Etralux, la exempresa del número uno de Aceinsa y anterior concesionaria de este contrato, pero el concejal Manuel García Carbayo logró un informe técnico que aseguraba que el Ayuntamiento había contratado con bajas por encima del 10% habitualmente, y lo usó para adjudicar en comisión de contratación en contra de lo que había determinado la mesa. El escándalo fue mayúsculo.

 

Aunque Etralux recurrió y logró que se repitiera el proceso, no insistió y finalmente Aceinsa se adjudicó el contrato en julio de 2012: cuatro años y dos de prórroga por un montante total de 12 millones de euros. A raíz de ser concesionaria de este contrato, el Ayuntamiento de Salamanca le pagó posteriormente 152.000 euros por labores de mejora de la eficiencia energética del alumbrado público. 

 

Convertida ya en la 'favorita' del Ayuntamiento para adjudicar contratos, ha dado igual que haya tenido que diversificar su actividad. Centrada en materia de iluminación, no tuvo inconveniente en presentarse a por la renovación de pavimentos viarios, el arreglo de aceras y calles, un contrato de 14,4 millones de euros. Vuelve a ofertar bajas 'temerarias': entre el 22 y el 49,97% que le sirven para llevarse el contrato frente a otras 22 empresas de lo más granado de la obra pública. Logra el contrato en UTE con Gecocsa, otra de las empresas que más contratos se lleva en Salamanca.

 

Este contrato también resulta polémico porque, pese a haberse comprometido en el pacto por el empleo público que ha vendido a bombo y platillo Fernández Mañueco, se descubrió que había despedido personal y reducido la plantilla para mejorar sus márgenes. La presión de PSOE y UGT obligó finalmente a que fuera sancionada por haberse saltado las condiciones del contrato. El expediente se salda con una multa de 4.000 euros que el Ayuntamiento de Salamanca descuenta de un contrato millonario, eso sí, después de haber negado inicialmente la irregularidad.

 

Poco para una empresa a la que se han concedido otros trabajos como el suministro de dos cabinas para radares y que tiene pendiente empezar a renovar el contrato de 915.000 euros/año, el de señalización, que se adjudicó hace justo cuatro años.