Confianza atrás, dudas después

Jugar bien es un fin para el que unos equipos escogen un medio y otros tiran por diferente camino.
El Salamanca aún no ha alcanzado el fútbol que persigue, pero mientras tanto sigue sumando puntos merced a unas virtudes que hace un mes no se pensaba que fueran las que iban a destacar en este equipo. Si por algo brilla este Salamanca por ahora es por su capacidad para ser solidario. Hace tiempo que no se veía a este equipo defender tan bien como lo hace ahora. Sabe juntar sus líneas, cerrar espacios y es sólido en la retaguardia hasta no dejar apenas opciones claras a sus adversarios. Dicho eso, que resume en buena parte lo mejor de lo visto ayer, lo cierto es que no puede fiarlo todo a esa confianza en su trabajo defensivo porque tiende, como hizo ayer, a protegerse demasiado y otorgar demasiado campo para que el adversario piense y acabe encontrando un hueco.

Se puede decir que eso sucedió cuando el equipo se encontró con diez jugadores sobre el terreno de juego pero es que con once su capacidad para estirarse se vio muy limitada por la falta de ideas que caracterizan a su centro del campo. Con Yuste muy cerca de la defensa y Miguel en tierra de nadie, la presión del Alcorcón a los defensas obligó a jugar en largo en demasiadas ocasiones. Tuvo que ser Sarmiento unas veces, y en otras ocasiones Perico, el que retrasara su posición en busca del esférico y, desde ahí, lanzar el ataque en acciones más personales que de asociación. Tras el gol y en el inicio de la segunda parte esa situación varió ligeramente pero el penalti errado y la expulsión dio al traste con la ocasión de ver a otro Salamanca.