Confaes pide al Ayuntamiento que deje a los que saben y se siente a negociar con el comercio si no quiere dañar el diálogo social

Representantes de Confaes y de los sindicatos en la firma de un acuerdo.

El presidente de los empresarios salmantinos vuelve a pedir al Ayuntamiento que dialogue con los comerciantes y no imponga la liberaliación total de la apertura de comercios. Considera que puede causar problemas en el diálogo social y que muchos empresarios se pueden ver forzados a cerrar.

Cuando se ha confirmado que la capital aspira a la declaración de zona turística que liberalizará por completo los horarios comerciales, desde la patronal hacen un llamamiento al Ayuntamiento de Salamanca para que reconsidere su postura de imponer una solicitud que nadie en el sector del comercio tradicional ha pedido. El presidente de Confaes, Juan Antonio Martín Mesonero, ha pedido al alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, y a su concejal de comercio, Enrique Sánchez Guijo, "que no originen más enfrentamiento y que, por favor, se sienten a dialogar con los comerciantes", que han mostrado su opinión contraria a la liberalización de horarios.

 

"Ellos tendrán claro lo que tienen que hacer, pero la sensibilidad de los empresarios a pie de calle es otra y son los comerciantes los que saben", asegura el presidente de la patronal, que ha pedido a Fernández Mañueco y Guijo "que dejen opinar y aprendan de los que saben, que son los comerciantes". Martín Mesonero lamenta que se haya despreciado a los representantes del sector del comercio, en la figura del presidente de Aesco, Benjamín Crespo, "que es el que representa a los empresarios del sector". El presidente de la patronal asegura que "no se entiende que las instituciones estén enfrentadas con los empresarios".

 

Martín Mesonero advierte también de las consecuencias que la liberalización total puede tener para el diálogo social, una de las banderas de la Junta de Castilla y León, y que quedaría totalmente trastocado con esta nueva regulación que faculta para abrir todos los domingos y festivos del año; actualmente, el convenio general de comercio limita a entre ocho y diez los festivos que el empresario puede programar para que sus empleados acudan al puesto de trabajo. "El cambio puede dañar el diálogo social y afectar a la negociación colectiva. Habrá que cambiarlo todo y ahora mismo muchos empresarios se pueden ver forzados a cerrar si tienen que pagar para abrir todos los festivos", asegura el presidente de la patronal.