Condenados a 10 años de prisión por maniatar y robar a una familia

Sentencia. Los dos acusados deberán permanecer alejados de las víctimas por un periodo de ocho años.
E. G.

La Audiencia Provincial de Salamanca ha condenado a diez años de cárcel –cinco para cada uno– a dos acusados de robar y maniatar a una familia en su vivienda ubicada en Santa Marta de Tormes.

El Alto Tribunal añade a esta pena la obligación de los imputados de mantenerse alejados de las víctimas durante ocho años, tal y como solicitó el Ministerio Público durante la vista oral celebrada el pasado día 21 de junio.

En el momento del juicio, uno de los imputados, J. A. C. C. –ex cuñado y tío de dos de las víctimas– testificó que el día 14 de mayo del pasado año acudió junto con el otro imputado al domicilio de su ex cuñado con la única intención de “conseguir droga. Él (por su ex cuñado) me la daba a escondidas para que su familia no se enterase”. Negó, sin embargo, haber sustraído efectos de la vivienda: “No nos llevamos nada más, sólo la droga que nos dio”.

El otro de los acusados, O. A. V. A. corroboró la versión de su compañero respecto al motivo por el que acudieron al domicilio. “J. A. C. C. me dijo que su ex cuñado tenía droga en su casa”, lugar donde “ya había ido en otras ocasiones”.

Sostuvo en su declaración que engañaron a las víctimas haciéndoles creer que acudían del Juzgado para entregar una citación. “Fuimos con la cara tapada, con una braga y gafas de sol”, detalló. Una vez en el interior de la vivienda, donde se encontraba la pareja y una niña –sobrina de J. A. C. C.– reconoció que llegaron a “amordazar y maniatar a la familia”, aunque lo hicieron, según su versión, por “miedo. Fue el nerviosismo, no queríamos que salieran corriendo detrás de nosotros”.

O. A. V. A. confesó que amenazó con una pistola a una de las víctimas y que su compañero portó un cuchillo. “Encañoné al hombre y le puse en el suelo”, testificó. Respecto a los efectos sustraídos, negó haber robado joyas ya que “todas las habían empeñado”. Lo único que robaron, según su versión, fueron entre 30 y 40 euros; de cuatro a diez gramos de cocaína y 40 gramos de corte, así como un teléfono móvil.

Las víctimas declararon que los imputados encañonaron al varón –ex cuñado de J. A. C. C.– en la sien, llevándole “a rastras” desde el pasillo hasta el interior de la vivienda. “Me ataron con bridas los pies y las manos”, señaló uno de los afectados, quien declaró que los imputados “llegaron a amenazar a mi pareja y a la niña con cortarles un dedo”. Según las víctimas, los acusados sustrajeron “algunas piezas de oro, dos sobres, que contenían 3.000 y 6.000 euros, relojes, una pantalla de ordenador y móviles”.

Los afectados reconocieron a uno de los imputados, J. A. C. C., “por la voz y por una camisa que llevaba”. Declararon también que los acusados llegaron a imitar el acento de los sudamericanos y les amenazaron con que iban a enviar a colombianos. Por último, señalaron que al conocer que era el ex cuñado sintieron más miedo aún ya que “nos guarda rencor” por “quedarme con la custodia de los niños de su hermana”. Tras cometer el atraco, los dejaron atados y encerrados ya que se llevaron las llaves del domicilio, que después fueron halladas en la vivienda de J. A. C. C.