Concluye la campaña de cereza con producciones desiguales

Contrapunto. El rendimiento de los frutales en la localidad de Mieza ha sido un 40% inferior al de la pasada campaña, mientras que en Sotoserrano mantiene el nivel de año pasados con la misma calidad
CHEMA DÍEZ

Cara y cruz para el cultivo de la cereza en la provincia: Mieza disminuye un 40 por ciento la producción pero Sotoserrano mantiene el nivel de pasadas campañas porque las adversidades meteorológicas han tenido una menor incidencia.

Así, el rendimiento en la localidad de Mieza alcanzó los 120.000 kilogramos, muy lejos de los rendimientos de otros años, pero con una calidad que nunca disminuye y que se ha convertido en la bandera del cultivo en la provincia. No obstante, las heladas del mes de mayo y las excesivas precipitaciones provocaron que muchas de las cerezas se abrieran y no contaran para la producción final.

Por tanto, la valoración del presidente de la cooperativa de esa localidad, Óscar Hernández, “es mala por lo que no hemos podido recoger y porque la meteorología no nos ha acompañado, aspecto que ha provocado esta gran disminución en la producción”.

En cuanto al precio, la mejor cereza de la zona se vende actualmente a un precio que oscila entre 2 y 2,10 euros, mientras que el cultivo de peor calidad se paga al productor a poco más de 0,80 euros.

Sotoserrano, la cara
Por otro lado, el lado positivo de la campaña cayó este año del lado de la localidad de Sotoserrano, cuya producción se mantuvo entre los 400.000 y los 500.000 kilogramos de media, con una calidad muy buena, debido en gran parte a la menor incidencia de la meteorología en los frutales.

Así, las heladas no tuvieron un efecto negativo y las continuas precipitaciones de la primavera y las tormentas del verano, no se han dado en una localidad con un clima muy especial.

Por tanto, uno de los productores de la zona, José Sánchez, hace una valoración positiva de la campaña, “porque se ha recogido el fruto en más cerezos y el tiempo no ha hecho tanto daño como en otras zonas de la provincia”. El valor de la cereza en Sotoserrano es similar al de Mieza, donde lo bueno vale y lo malo sale al mercado a un precio bastante asequible.

Por tanto, la campaña de la cereza presenta dos realidades muy distintas en una misma provincia, que pese al buen resultado en una de las localidades, también ha tenido que hacer frente a otro problema quizá mayor: la producción del cultivo en el Valle del Jerte.

Este hecho puede beneficiar o perjudicar a los agricultores de la provincia dependiendo de la producción de esa zona. Si el Jerte consigue una buena campaña, la exportación no cumpliría las expectativas e iría destinada al ámbito nacional, mientras que si la producción es menor, todo quedaría colmado con la exportación de la cereza como así ha ocurrido de hecho.

Así, y con la campaña ya finalizada con cierto retraso, los productores de la provincia esperan que el año que viene les den lo que éste les han quitado.