Conciertos en la Plaza y Feria de Día: el necesario debate sobre los dos ejes de las Ferias y Fiestas

La oposición cuestiona los dos pilares de la fiestas, y los resultados confirman que hace falta un giro en la Feria de Día y repensar la Plaza como escenario. Reconducir las casetas hacia la calidad y diversificar escenarios para los conciertos, las soluciones.

Desde hace años, el modelo establecido dicta que las Ferias y Fiestas se mueven alrededor de los conciertos de la Plaza Mayor y de la Feria de Día. La plaza se ha convertido en el escenario recurrente de todos los grandes conciertos gratuitos y las casetas han devuelto las fiestas de septiembre a la calle, pero cada vez son más las voces que piden un cambio por diversos motivos. La alerta sobre el daño patrimonial y las dudas sobre su idoneidad acústica, por un lado, y la menor aceptación que han sufrido las casetas este año, pese a los cambios iniciados por sus organizadores, alimentan un debate que la oposición considera imprescindible.

 

Así lo han puesto de manifiesto PSOE, Ciudadanos y Ganemos Salamanca al ser consultados por TRIBUNA. Sus opiniones, la vertiente política y de gestión de las fiestas, se unen a las de expertos en patrimonio sobre el abuso de la Plaza Mayor y a las modificaciones que han hecho los propios organizadores de la Feria de Día, que evidencian un cambio de rumbo.

 

 

FERIA DE DÍA

 

Eso es precisamente lo que, de manera unánime, piden los tres grupos de la oposición en torno a la Feria de Día. A pesar de la reducción de casetas y el mayor celo que se ha puesto en la calidad de los pinchos de feria, la que fuera gran atracción de las fiestas no remonta las críticas y este año, además, ha cosechado malos datos. La subida de precio, el mal tiempo, la configuración de las fechas... se pueden buscar motivos, pero el caso es que no han tenido el tirón de otros años. Llamativo que se repitan las críticas que la acompañan sobre baja calidad y salubridad mejorable, y que la organización haya intentando atajarlos, lo que confirma su déficit en estas materias.

 

Para la oposición, las casetas deben girar hacia la calidad, o más bien recuperar una intención gastronómica con la que nacieron, pero que han ido perdiendo con la repetición de pinchos y la generalización de elaboraciones demasiado sencillas. El objetivo, que sean la bandera de la imagen de Salamanca como ciudad gastronómica. Y aunque esté organizada por la asociación de hostelería, la participación del Ayuntamiento ha sido evidente en los años de éxitos, por lo que también debería tomar cartas en su reconfiguración.

 

 

PLAZA MAYOR

 

El otro gran debate ha surgido en torno al uso de la Plaza Mayor como escenario. Ninguno de los grupos de la oposición duda que tenga que usarse para conciertos, y ahí estarán de acuerdo con el equipo de Gobierno, pero coinciden en empezar a tomar medidas preventivas. El control de acceso en el concierto de Fangoria, con mesas y sillas de las terrazas, ha evidenciado que su capacidad está al límite; también ha revelado una acústica no del todo adecuada. Su capacidad para albergar eventos masivos de forma segura está en duda y hay que analizar si se ha traspasado alguna línea peligrosa. Para ello, es necesario un análisis por parte de la Policía Local, lejos de los intereses y los compromisos.

 

Y a todo ello se une el debate sobre la protección patrimonial: el constante desmontaje de bancos y farolas, el peso de un escenario gigante, las vibraciones de la música... Expertos empiezan a ver señales de fatiga en la plaza y se antoja necesaria la visión de los técnicos para saber hasta donde llega. En estas condiciones, el PSOE pide un debate sosegado sobre qué se debe hacer o no en la plaza, y las consecuencias que se asumen o las que se dan por asumidas; Ciudadanos apunta que no es positivo sobreutilizarla; y Ganemos, lejos de prohibir, pide analizar qué tipo de eventos le convienen. Ninguno habla de dejar de usar la plaza, pero sí de usarla con cabeza.

 

Las soluciones pasan, fundamentalmente, por la búsqueda de escenarios alternativos: llevar conciertos a los barrios o buscar localizaciones como las que hubo en el pasado, caso de La Vaguada, que se ha usado para el Mercado Cervantino. El objetivo, descargar de compromisos la plaza sin arrebatarle el protagonismo con la conservación como prioridad: que pueda seguir siendo el centro de las Ferias y Fiestas muchos años.