Comuneros: un año de la negativa vecinal que dejó sin parking a Mañueco

La oposición al proyecto del subterráneo en el primer tramo de la avenida de Comuneros se fraguó en la primera reunión: el Ayuntamiento salió del Espacio Joven con un rechazo total cuando lo llevaba todo preparado para ponerlo en marcha. Fue el germen de unas movilizaciones vecinales inéditas.

Fue el 23 de enero de 2014. Aquel día el Ayuntamiento de Salamanca había convocado a vecinos y comerciantes del primer tramo de la avenida de Comuneros para explicarles el último proyecto municipal: hacer un parking subterráneo bajo esta avenida. Inicialmente la idea era hacerlo bajo el pabellón de La Alamedilla, pero semanas atrás el equipo de Gobierno cambiaba de idea. La iniciativa, muy avanzada, contaba incluso con un estudio previo, plazos, número de plazas, precios... no faltaba ni el apoyo inicial de la oposición. Todo esta listo para que el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, rubricara el primero de los ansiados parkings previstos esta legislatura. Todo, menos el acuerdo con los vecinos.

 

En realidad, el equipo de Gobierno se había limitado a consultar la propuesta con la representación oficial del vecindario, la asociación de vecinos de Comuneros-El Rollo. Sin embargo, nada se había dicho a las decenas de vecinos y comerciantes directamente afectados, los que tienen sus viviendas y negocios en el tramo de la avenida afectado por el proyecto. La mayoría conoció el proyecto por los medios y, a la postre, de una manera poco ortodoxa: cuando la Policía Local les entregó una invitación para la reunión informativa que se iba a celebrar el día 23 de enero de 2014. El día 22 de enero el barrio era un hervidero de opiniones, la mayoría, en contra.

 

A la hora convenida, el Espacio Joven era un hervidero de vecinos y comerciantes que no veían con buenos ojos excavar tres pisos a cuatro metros y medio de las fachadas de sus casas y tener cortada al tráfico la calle durante un año. La reunión discurrió con normalidad, pero en todo momento el rechazo fue patente y quedó claro que los afectados tenían más argumentos de los que se esperaba: punto por punto, fueron desmontando todas las bondades que el concejal de Fomento, Carlos García Carbayo, otros dos compañeros de equipo de Gobierno y diversos técnicos municipales y externos pusieron sobre la mesa. A la salida, la oposición al parking era total.

 

Las dudas en torno al proyecto fueron a partir de entonces la fuerza de un movimiento que no cejó en su empeño. Pronto empezaron las asambleas y nacieron los apoyos por parte de Confaes a los comerciantes y de FEVESA a los vecinos. Para entonces el PSOE había matizado su posición y exigía una consulta clara a los vecinos: se reunió con muchos de ellos y dio un giro a su postura: si los vecinos no querían, se opondrían al parking. Los propios vecinos se encargaron de recabar la opinión directa de todos los afectados para desmontar el apoyo que esgrimía el Ayuntamiento. También se organizaron para hacer visible su protesta.

 

Para ello organizaron también las protestas. La primera se celebró el día 27 de febrero en el primer tramo de Comuneros, junto a la plaza de España. Unos 200 manifestantes cortaron el tráfico con sus pancartas y una oposición clara al proyecto.

 

El Ayuntamiento intentó reaccionar con una ronda de contactos en la que invitó a todos los afectados: vecinos, comerciantes, usuarios del centro de salud, de la guardería, del pabellón polideportivo... en algún caso intentó meter a vecinos que no vivían en la zona directamente afectadas para atemperar la oposición. Tras un buen número de reuniones infructuosas, se forma una comisión mixta entre Ayuntamiento y afectados con la que el equipo de Gobierno hace un último intento para convencer a los afectados, pero no logra su objetivo. Finalmente, el Ayuntamiento deja el proyecto en vía muerta: no ha renunciado explícitamente a él, pero no ha vuelto a sacarlo a la palestra.

 

Aquella protesta ha fructificado en una mayor unión entre los vecinos y comerciantes de este primer tramo de la avenida de Comuneros. Hace unas semanas iniciaron los trámites para constituirse en nueva asociación vecinal, convencidos de que la actual no ha defendido sus intereses de manera eficaz. De este modo, lo que empezó como una protesta vecinal ha fructificado en un movimiento más organizado que espera ahora ver aprobados sus estatutos.