“Como en todo, tiene que haber una primera vez”

Prácticas de los alumnos de la UCAV en el Centro de Experimentación y Seguridad Vial de Mapfre

Los alumnos del Grado en Ingeniería Mecánica de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) hemos comenzado las prácticas del Diploma Universitario de Experto en Ingeniería de Competición en el Centro de Experimentación y Seguridad Vial de Mapfre.

Gracias a este curso nos adentramos en el mundo de las cuatro ruedas desde el punto de vista exterior y estructural de los vehículos, puesto que veremos cómo se trabaja la carrocería y como se manipula el chasis después de un accidente.

 


La primera jornada fue un acto de presentación en la que estábamos los alumnos y colaboradores tanto de CESVIMAP como de la UCAV, y la prensa. Pudimos ver las instalaciones y el programa del curso. En las siguientes sesiones ya entramos en el ajo.


En la primera sesión de taller nos encontramos algo novedoso para nosotros, en cuanto a la parte práctica se refiere. Puesto que, por lo general, nos pasamos muchas horas delante del libro y pocas delante de herramientas de taller. Entramos en contacto con las herramientas y pudimos ver más de cerca lo que es un taller de carrocería. También pisamos algo el aula, para lo que es imprescindible en cualquier taller. Nos pusieron al día en cuestiones de seguridad laboral, y más específicamente en seguridad en el taller.

 


En las sesiones posteriores nos explicaron cómo funcionaba una bancada, para medir y estirar un chasis, de tres formas distintas. Desde la más tradicional, con medidores a base de patrones. Hasta la más moderna, por infrasonidos. Pasando por medir con un brazo robótico y un palpador en el extremo.


Ya entrados en materia nos explicaron como reparar la chapa y las puntas del chasis, principalmente sustituyendo por piezas nuevas con remaches y pegamentos especiales, además de los métodos tradicionales (tas y martillo, sierra, lima, etc.).


También pudimos ver qué tipos de plásticos hay en los vehículos y cuales se podían reparar y las distintas formas de hacerlo.

 


Otra de las jornadas se basó en la reparación de lunas por medio de resinas de baja viscosidad (para que penetre).

 

En esa misma jornada también entramos en contacto con una de las partes más delicadas de la reparación de la carrocería como es el acabado final por medio de masillas, aparejo, pintura, etc.

 


En general está siendo una experiencia muy gratificante para nosotros, puesto que tenemos la posibilidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos en las aulas y ampliarlos antes de llegar al mundo laboral.


Es de agradecer el esfuerzo que hace la universidad por otorgarnos este diploma del que estoy seguro podremos sacar provecho el día de mañana.

 


Javier Amable