Comienza un 'nuevo año' y vuelven los propósitos de siempre... ¿empezamos un coleccionable?

Ganchillo, barcos, tebeos… De todos los tipos y para todos los públicos




Septiembre, época de coleccionables. A partir de finales de agosto son múltiples los fascículos que hay en los quioscos.  ¿Pero por qué esta época? ¿Tanto éxito tienen que año tras año se repiten?

Según la editorial Salvat, existen dos etapas para este tipo de colecciones: en septiembre y en enero. “Esto es así por temas mentales. En septiembre vuelves de vacaciones y tienes ganas de empezar nuevos proyectos: como estudiar inglés, montar un barco, etc. Es una nueva etapa del año. También pasa en enero pero lo notamos en menor medida”.

Según la psicóloga salmantina Ana Belén Martín, de Algazara Psicología, “la gente no se plantea cambiar de vida, pero viene de vacaciones de verano, con un cambio de ritmo y con una actitud más positiva y relajada y es como un segundo año nuevo: nuevos retos y hacer cosas diferentes. Esto se traduce en hacer coleccionables”.

Por esta razón mucha gente realiza estas colecciones. No hay un público que es más vulnerable a comprar estos fascículos. “Todo el mundo pasa por engancharse a una colección” cuenta Ana Belén.

En este mismo sentido, Salvat explica que es por ello por lo que sacan colecionables para todos los públicos: mujeres, hombres y niños, y realizan una campaña particular para cada uno de ellos. “La gente solo ve los coleccionables que le tocan a él. Por eso si tenemos uno destinado a mujeres lo anunciaremos en una franja horaria y canal cuyo público sea femenino”, explican desde Salvat.

Y es que no solo influye el momento para que alguien haga una colección, sino que ésta sea algo que se ajuste a tus intereses “Si hay un tema que realmente te gusta lo haces, si no, no te llamará la atención”, explica la Ana Belén.

Sobre el porcentaje de gente que termina una colección, desde SALVAT aseguran que “hay más gente de la que se imagina que termina las colecciones. Eso sí, hay un mito de que los coleccionables se cortan a la mitad, que se dejan de realizar y no es así, básicamente porque es ilegal y nosotros no lo hemos hecho nunca. Pero esto pasa porque hay gente que quiere seguirla y no se lo comunica al quiosquero o se suscribe, lo que hace que cuando llegan al punto de venta no lo encuentren, y se piensa que se ha parado la colección, cuando no es así, simplemente ajustamos el tiraje a las provisiones de venta, así que es importante que vaya la gente vaya al quiosco y se lo encargue”.

La psicóloga Ana Belén explica que las razones de ese abandono, se debe fundamentalmente a que “vuelves a la rutina, con todas tus responsabilidades y con el paso de las semanas y meses vas dejando de dedicar tiempo a los temas más ociosos. Como es una sensación momentánea la de realizar estos coleccionables, a la larga te acaba cansando y piensas en que el dinero que te gastas en ello lo puedes dedicar a otras cosas.”

El abandono de los coleccionables supone un “fracaso” de expectativas. Sin embargo, según Ana Belén, este fracaso no lo vemos así porque “nos perdonamos a nosotros mismos. Nos ponemos excusas por ese abandono: no me da tiempo, ect… Si se consigue terminar aumenta mucho la autoestima, si lo dejamos nos intentamos convencer”.

Los abandonos son diferentes según el tipo de público al que vayan dirigidos los coleccionables. Según la editorial SALVAT, “el starte (éxito primer volumen de ventas) es más superior en mujeres que en hombres. Pero éstas son más infieles, en lo que permanencia se refiere. En cambio en los coleccionables para los hombres tiene una curva de ventas más estable. La primera entrega no se vende tanto como el femenino pero si empiezan lo acaban”.

Pero no todo es abandono en el caso de los coleccionables. Muchos de ellos tienen un éxito abrumador, llegando a repetirse la colección año tras año. “Este año se repote el de Ganchillo Fácil, es la tercera edición que sacamos puesto que las dos anteriores se vendió muy bien y esta parece que también. Y no solo esta. Los libros de Asterix llegaron a la sexta edición, un coleccionable de coches teledirigidos lo sacamos tres años seguidos y la enciclopedia Salvat fueron 11 ediciones la que se llegaron a vender” cuentan desde SALVAT.

También el éxito depende del momento y de las modas que existan. “En el mundo de los colecionables somos editores subsidiaros, es decir, hacemos productos que han funcionado bien en otros canales. Además, esto también va por épocas: el año pasado fue el año de las novelas románticas y últimamente lo que más vende es el comic nostálgico. Por ello estamos expectantes de lo que pasa en el momento” explican desde Salvat.

Los salmantinos opinan sobre los coleccionables

La gran mayoría de los salmantinos han comprado alguna vez un fascículo de este tipo. Libros, casa de muñecas o ganchillo son los coleccionables que más han realizado la gente encuestada. Sin embargo, muchos de ellos confiesan que alguna vez han comprado alguno y lo han dejado a medias.

“El primer fascículo es muy barato y lo compras. Yo hice uno de una casa de muñecas y los números siguientes al primero eran bastante caros para lo que ofrecían. A veces solo se trataba de una ventana entonces te das cuenta que te sale más caro que si vas a una tienda y la compras hecha” confiesa una salmantina.

Esa es la principal razón del abandono según los quiosqueros. Salvat explica que el primer número es una estrategia de promoción, “se ajusta muchos los precios para llegar a más personas. Luego se trata de precios de continuidad, que tienen unos parámetros  estándar. Todos los editores usamos los mismos”.

Sin embargo, los quiosqueros confiesan que a pesar de ello sí que hay gente que las termina gracias a las reservas que efectúan para no perder ningún número.