Color salmantino en el 'día D' para el Caso Malaya

La Audiencia Provincial de Málaga será testigo hoy de la lectura de la sentencia final, ronda los 5.000 folios. En ella aparecen al menos dos salmantinos que hicieron ‘fortuna’ por tierras marbellíes y acabaron en las redes de la mayor trama de corrupción política de la historia reciente del país, basada en el 'urbanismo a la carta'.

Es, sin duda, una de las sentencias judiciales más esperadas de la historia reciente de nuestro país. Se espera que el documento final, tras la instrucción inicial del juez Miguel Ángel Torres,  elaborado por los magistrados de la Audiencia Provincial de Málaga José Godino, Rafael Linares y Manuel Caballero Bonald, alcance los cerca de 5.000 folios, en los que se pondrá negro sobre blanco el destino de los 86 procesados.

 

Entre éstos, aparecen al menos los nombres de 2 salmantinos: Isabel García Marcos, ex teniente de alcalde marbellí con Marisol Yagüe, y Pedro Román Zurdo, que ocupó el mismo cargo unos años antes con Jesús Gil.

 

Ambos se enfrentan a penas que van desde los 7 hasta los 21 años de prisión, además de cuantiosas indemnizaciones, tanto por la pieza principal del caso Malaya como por otras paralelas que investigan el ‘saqueo’ del ayuntamiento marbellí o, en el caso de Román, se retrotrae incluso al ‘caso de las camisetas’ del Atlético de Madrid, en tiempos de Jesús Gil. Y ambos han ‘disfrutado’ ya de distintas ‘estancias’ en prisión preventiva. Hoy quedará marcado su futuro, junto con el de los principales protagonistas del caso, como el ‘asesor’ Juan Antonio Roca, la alcaldesa Marisol Yagüe o la televisiva pareja Julián Muñoz/Mayte Zaldívar. Desde Salamanca se les recuerda así:

 

ISABEL GARCÍA MARCOS

 

Isabel García Marcos, la ‘Rubia’, como la llamaba Jesús Gil, llegó a Málaga desde Salamanca en 1979 para realizar un máster en dirección de hospitales y en dirección y administración de empresas. Poco después logró una plaza del cuerpo de médicos inspectores del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Al mismo tiempo inició su carrera política en el seno del PSOE, hasta que en 1991 fue reclutada para iniciar, desde dentro, un cambio en la imagen del partido en Marbella. Un par de legislaturas después, en 1998, le llegó la oportunidad de concurrir como candidata a la Alcaldía marbellí, con un encarnizado ataque contra el ‘gilismo’ en su argumentario electoral.

 

Se dio de bruces con el populismo embaucador de Jesús Gil y resultó derrotada con estrépito, pero en aquel periodo recaló en la Diputación Provincial y ese fue el principio del ‘lado oscuro’ de la vida política de la salmantina, a la que se le cruzaron en el camino acusaciones de enchufismo o de amaño de exámenes de ingreso que culminaron con su cese en el año 2000.

 

En el 2003 concurrió de nuevo a las municipales y fue de nuevo derrotada. Fue entonces cuando, reclutada por Juan Antonio Roca y tras un ejercicio de trasfugismo que dio la vuelta el país, consiguió con una moción de censura desbancar a Julián Muñoz de la alcaldía apoyando a Marisol Yagüe y colocándose como teniente de alcalde.

Famosa es la frase atribuida a la salmantina, que figura en entre los miles de folios del caso,  "si no cobramos, no hago papeles para nadie", que le dio la puntilla cuando las investigaciones policiales lograron captarla en unas grabaciones incriminatorias.

 

El resto de la historia se conoce ya como punto de partida del caso Malaya y en el caso de García Marcos se señalan en el anecdotario del caso los 378.000 euros encontrados bajo el colchón de su casa de El Limonar (Málaga), o su detención nada más poner un pié en el aeropuerto tras llegar de su luna de miel procedente de Moscú en 2005. Pagó su fianza de 60.000 euros tras un breve paso por la cárcel y descendió a los infiernos del anonimato inmediatamente regresando a su puesto en el Servicio Andaluz de Salud.

 

PEDRO ROMÁN ZURDO:

 

El empresario salmantino (que antes o durante, no se sabe con exactitud, también fue funcionario público como secretario judicial), ha paseado su sombra por el escándalo nacional desde 1991 hasta hoy de forma casi ininterrumpida. Desembarcó en Marbella en los años 80 con la creación de la promotora Romansa. Cuentan que, en aquella primera experiencia empresarial, las cosas no le fueron demasiado bien. Pero todo cambió cuando conoció a Jesús Gil.

 

Tras la promotora, su afición por el cine le llevó a crear una productora, y cuando la cosa fue mejorando comenzó a diversificar, con el ‘ladrillo’ como leit motiv. Su inmersión en el GIL, y su amistad con su líder le llevó más pronto que tarde, en 1991, a convertirse en teniente de alcalde de Marbella junto a Jesús Gil. De aquella época de vino y rosas, de su imagen de triunfador en la prensa tanto política como ‘de sociedad’, poco queda hoy en día salvo el recuerdo. Igual se le veía en las fiestas más glamourosas junto a la jet-set marbellí, que dando un paseo en calesa por la capital de España festejando  el ‘doblete’ junto con el presidente del Atlético de Madrid.

 

Tras la inhabilitación de Jesús Gil, conocer a Juan Antonio Roca es el principio de su fin. Si bien amortizó la relación compartiendo con éste prósperos negocios y varias empresas tanto en Andalucía como otras zonas del país, cayó junto a él en 2003 cuando se inician las pesquisas del ‘mayor pelotazo urbanístico’ conocido en España, el caso Malaya.

 

Pero Román nunca se desvinculó del todo de su ciudad natal, y aquí encontró a algunos de sus socios para desarrollar negocios urbanísticos en Salamanca, Madrid y otras provincias. Junto con la familia Curto compartió Promociones Gran Monterrey, propietaria del edificio de viviendas de lujo que se levantó, no tras una polémica tramitación urbanística, sobre el demolido Gran Hotel.

 

Lo último que se supo de él desde tierras charras fue en el año 2011, cuando el Tribunal de Cuentas le embargó 41 fincas, un helicóptero y un avión para hacer frente a una sentencia por causa de alcance contable por la que tenía que devolver más de 100 millones de euros. Al menos 2 de esas propiedades se encontraban en suelo salmantino. Hacienda no lo tuvo fácil pues Román había ido repartiendo su patrimonio entre los miembros de su familia, presentándose ante la justicia como insolvente, pero finalmente fue ‘atrapado’ fiscalmente.