Ciudadanos y una nueva misión para Yáñez tras el fracaso en Galicia

El bus de Ciudadanos con los tres errores, en una imagen de Twitter.

La cosa no empezó bien con lo del bus de campaña mal rotulado, pero casi 100.000 votos menos no son casualidad.

Sonoro bofetón el que se ha llevado Ciudadanos en las autonómicas vascas y gallegas. El partido de Albert Rivera contaba con los resultados de las generales para conseguir muchos escaños en los respectivos parlamentos regionales, pero ha perdido más de 100.000 votos sólo en estas dos comunidades. El resultado: el naranja desaparece del mapa en País Vasco y no llega ni al mínimo en Galicia. Le ha ido peor incluso que al PSOE, que ya es decir...

 

El golpe ha sido especialmente fuerte en Galicia, donde el partido tenía sus esperanzas sustentadas en los resultados del 26J, cuando consiguió un 9% de los votos, suficiente para haber entrado en el parlamento. Pero algo ha debido fallar: se han quedado en el 3,37%, unos 48.000 sufragios. Rivera mandó para allá a un equipo de campaña en el que estaba uno de sus comunicadores de cabecera, el efímero diputado por Salamanca, Pablo Yáñez, al que la dirección 'naranja' le ve algo que los demás no encontramos. En fin, el caso es que la campaña empezó con mal pie: confundieron hasta la banda celeste de la bandera de Galicia... y encima lo hicieron a tamaño gigante, en el autobús de campaña. Y a partir de ahí, en picado.

 

Yáñez estaba allí para ser tan activo como suele en redes sociales y tenía además la tarea de pasear el discurso de C's por los platós de Cuatro, La Sexta, Las Mañanas de TVE... Y lo ha hecho a conciencia. Lástima que con tanta 'tele' han descuidado la campaña en el territorio, justo lo que le falló en Salamanca: tras tocar 'pelo' el 20D, no volvió por su circunscripción donde la directiva local había dejado de dar explicaciones a los afiliados y simpatizantes... y al final tanta desatención le costó el escaño el 26J a él y a su partido. Le echó la culpa a la ley electoral.

 

Ahora a Ciudadanos le quedan algunas tareas por delante. La primera, buscar inmediatamente los miles de votos perdidos: en algún lado tienen que estar porque en junio fueron 133.938 en Galicia y ahora se han convertido en 47.538. La segunda, preguntarse por qué ahora tienen en el País Vasco menos votos que la desaparecida UPyD hace cuatro años. Y en el orden que quiera, buscarle un nuevo destino a Pablo Yáñez mientras va llegando eso de incorporarse a su trabajo, que era lo que prometió hacer cuando perdió el escaño.