Ciudadanos le marca a Mañueco la financiación ilegal, los imputados y las primarias como condición para darle la alcaldía

Alejandro Gómez Bueno

La formación se reunirá la próxima semana con Fernández Mañueco y con Cabero. Tiene la llave de la continuidad del PP, pero pone sus condiciones: imputaciones por corrupción, publicar las cuentas del partido y la democracia interna. Ya le han remitido su decálogo de regeneración. Su voto de partida será 'no' y solo si las asumen podrá cambiar.

El número uno de la lista de Ciudadanos ha pasado en pocos días de rival al que descalificar a aliado salvador. Este es el giro que ha dado la relación entre Fernández Mañueco y Alejandro González de Ciudadanos, marcada por los argumentarios que obligaban a dirigirse a los candidatos de esta formación como los de 'naranjito', Ciutadans (en catalán), experimento... incluso hace nada que el PP los incluyó en la carta con la que metió el miedo en los buzones de Salamanca y en la que acusaba a Ciudadanos de ser "los que se definen en su web como una fuerza política socialista (CIUDADANOS)".

 

Esto parece cosa del pasado (y no hace ni una semana) y como tal no ha impedido que Fernández Mañueco se haya puesto en contacto con el único partido que, hoy por hoy, puede permitirle matenerse cuatro años más en la alcaldía y salvar su carrera política. Poco parece importar que hace unos días expusiera la retahíla de propuestas de Ciudadanos con las que no comulga, "el aborto libre hasta 12 semanas, la revisión de los acuerdos con la Iglesia Católica, la supresión de la religión como asignatura, la desaparición de las reducciones en el IRPF, aumentar el IVA para los productos de primera necesidad, o que Salamanca no cuente con un tren moderno que nos una con Madrid en menos de una hora y media", decía en una carta que buzoneó el PP salmantino.

 

En la mañana del lunes, el actual alcalde telefoneó al número uno local de Ciudadanos para saludarle por primera vez desde que terminó el recuento de votos (no le llamó la noche del domingo para felicitarle por el resultado) y para mostrarle su interés por un entendimiento. La respuesta de González fue clara y doble: los acuerdos de Gobierno los marca un comité de pactos nacional con delegación regional y se rigen por una serie de líneas rojas irrenunciables. Ahora Mañueco ha hecho oficial esa oferta de diálogo y ya tiene respuesta: habrá reunión la próxima semana, como con el PSOE. La carta ya está en poder de Ciudadanos Salamanca que ha aceptado la invitación, pero con condiciones.

 

De lo primero, decir que el comité de pactos se reunió el martes para empezar a aplicar las líneas generales de la política de acuerdos que puede proporcionar un importante protagonismo a Ciudadanos en las administraciones locales y regionales de toda España. El punto de partida para negociar será el decálogo anticorrupción de Ciudadanos; y en consecuencia el PP tendrá, por ejemplo, que aceptar las primarias o publicar sus reglamentos, estatutos, cuentas, ingresos y gastos electorales, presupuestos y procedimientos de control internos si quiere su apoyo en Ayuntamientos y parlamentos, además del resto de medidas.

 

La parte de negociación nacional la tendrá que hacer Rajoy, si así lo desesa, como ya ha empezado a hacerla Pedro Sánchez con Rivera. A partir de ahí, la decisión se aplicará en los comités regionales, comandado en el caso de Castilla y León por Luis Fuentes. Y siempre se analizará cada caso con un mandato claro: no hacer barbaridades que vayan en contra del compromiso de cambio y regeneración política. Al menos, sobre el papel.

 

 

MAÑUECO PARTE CON INCUMPLIMIENTOS

 

Ahí entran de lleno los mínimos que, desde hace semanas, ha establecido Ciudadanos para, sin injerencias, permitir gobernar: porque de entrada dicen 'no' a mandar allí donde no son fuerza mayoritaria. Eso llevan semandas diciéndolo y implica que no hará pactos de gobierno con nadie, ni a izquierda ni a derecha; su papel se limitará a permitir investiduras absteniéndose. Eso significa que una abstención de los cuatro concejales de Ciudadanos en el pleno del Ayuntamiento de Salamanca permitiría a Fernández Mañueco sentarse otra vez en el sillón de alcalde, con lo que el cambio que ha anunciado el partido naranja en toda la campaña quedaría muy en entredicho.

 

Antes de que se celebre la reunión de la próxima semana, Ciudadanos espera que PP y PSOE salmantinos firmen el decálogo de regeración: si no se rubrica, no es posible ningún acuerdo. Esta cuestión es precisamente la que está impidiendo el acuerdo de investidura con el PSOE en Andalucía, así que su cumplimiento no parece negociable.

 

La principal línea roja de este decálogo es la corrupción política en general, simplificada en la presencia de imputados en las listas, en ninguna de las del partido, pero que incluye más requisitos. Ahí le va a poner Ciudadanos la primera barrera a Mañueco: no sólo el PP provincial lleva imputados (Javier Iglesias y García Sierra), sino que hay un caso flagrante de corrupción, el de los 'papeles de El País', que afecta directamente a un miembro de su candidatura, Fernando Rodríguez, aunque no esté imputado. Pero la financiación irregular es otro de los supuestos que contraviene el mandato de regeneración política.

 

Además, hay otros imposibles. Entre las condiciones del decálogo en su versión más extensa está el cambio en las deducciones del IRPF que plantea Ciudadanos como una de las medidas innegociables y que el PP ha criticado ampliamente. Sin embargo, en campaña y en la famosa carta del PP salmantino se especificaba la desaparición de las reducciones en el IRPF como una de las medidas criticables de Ciudadanos porque "perjudicarían a casi todos los pensionistas y trabajadores con rentas bajas"

 

 

UN ACUERDO DE INVESTIDURA MÁS FACTIBLE CON EL PSOE

 

Algo más fácil lo tiene en este sentido el PSOE. Ni en su lista de la capital ni en las de la provincia hay, en principio, imputados ni candidatos con problemas de corrupción. Con esa ventaja Enrique Cabero ya se dirigió el domingo por la noche a Alejandro González, que le informó en los mismos términos que al alcalde. Eso sí, el punto de partida aquí es mejor: los socialistas han llamado 'marca blanca del PP' a Ciudadanos en el fragor de la campaña, pero al tiempo han mostrado su afinidad en muchos temas, caso del modelo de ciudad y desarrollo económico y la necesidad de más transparencia en el Ayuntamiento.

 

En el caso de Enrique Cabero, necesitaría que Ciudadanos y Ganemos rechazaran la candidatura de Mañueco y apoyaran la del PSOE para convertirse en el nuevo alcalde. Y como han dicho las tres fuerzas, esto no sería un pacto para cuatro años, sino el apoyo para empezar a trabajar negociando cada cuestión.

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