Cinco militares fallecen al explotar un artefacto cuando realizaban prácticas

Tragedia en la provincia. Entre los muertos se encuentra Miguel Ángel Díaz, de 25 años de edad, natural del municipio salmantino de Lumbrales
E.G. / AGENCIAS

Los hechos ocurrieron en torno a las 10.30 horas, cuando los militares se encontraban realizando unas prácticas en la Academia de Ingenieros del Ejército de Tierra situada en el municipio de Hoyo de Manzanares, en Madrid. La explosión se produjo durante un ejercicio de 16 efectivos del Ejército de Tierra y de la Infantería de Marina de la Armada. La práctica consistió en la destrucción de minas anticarro, previamente desactivadas y sin detonador.

Para poder destruirlas, había junto a ellas una serie de cargas “mínimas” que debían ser activadas a distancia, provocando, así, una detonación controlada. Por motivos que se desconocen, una de esas cargas se activó antes de que las víctimas pudieran alejarse lo suficiente.

Se trataba de un ejercicio de adiestramiento en detección y desactivación de explosivos, en el marco de su instrucción con vistas a participar en el próximo relevo de las Fuerzas Armadas españolas en la misión que la ONU desarrolla en Líbano.

Tras la explosión de “gran magnitud”, según señaló la ministra de Defensa, Carme Chacón, al lugar del accidente se desplazaron efectivos de los Bomberos de la Comunidad de Madrid y sanitarios del Summa 112, con dos UVI, dos helicópteros, cuatro ambulancias y un vehículo de intervención rápida (VIR).

Una vez en el lugar de los hechos, los facultativos no pudieron hacer nada por salvar la vida de cinco soldados, cuya explosión dejó sus cuerpos destrozados. Además, atendieron a otros tres militares, dos de ellos tienen pronóstico grave y, tras ser evacuados en helicóptero, fueron intervenidos en el Hospital militar Gómez Ulla. El tercero, con heridas de carácter leve, fue trasladado al Hospital Puerta de Hierro.

La ministra informó que los fallecidos son un sargento primero (V. M.), un sargento (H. M.) y un cabo (D. R.) de la Brigada Acorazada con sede en El Goloso; y un cabo primero (M. G.) y un sargento primero (Z. L.) de Infantería de Marina con sede en San Fernando de Cádiz.

Hasta el lugar del siniestro también se desplazó la ministra de Defensa, acompañada por la cúpula militar “para conocer de primera mano todos los detalles de este desgraciado accidente”, explicó que ycontactó con todas las familias, a las que trasladó el “más sentido pésame” y en el de todo el Gobierno.

La investigación abierta por el ministerio tratará de esclarecer las causas de la explosión y el motivo por el cual había tantas personas cerca, más de una decena.

Los cinco militares fallecidos habían participado en misiones internacionales, todos son de nacionalidad española –aunque uno de los fallecidos nació en Chile– y con edades comprendidas entre los 25 y 44 años.

Entre las cinco víctimas se encuentra Miguel Ángel Díaz, un joven de 25 años, natural de Lumbrales.